Las reuniones de Comité Ejecutivo cada vez tienen menos integrantes. Tinelli, el promocionado candidato, no fue nunca; la Bruja Verón no pisó el edificio en 2015 y los que cortan el bacalao, lo hacen al mediodía en la tan mentada mesa chica y después no se toman la molestia de hacerse un lugarcito en la agenda a las 18, cuando el resto de los dirigentes juega a que entran a las reuniones de Viamonte a arreglar el fútbol nuestro de cada día.
En la última, Lammens, D'onofrio, Angelici, Spinosa y Silva brillaron por su ausencia. El de San Lorenzo no fue, el de River acusó un problema en el ojo, el de Boca mandó a su mediático vice, el de Arsenal salió de la sala y no volvió y el de Banfield bajó cuando llegó gente de su agrupación partidaria y tampoco regresó.
Los que no se sientan en la mesa chica, llegan hasta dos horas antes de la reunión y empiezan a juntarse en cafés. El de enfrente en el hotel, el gauchito de al lado, el sofisticado de la esquina o el de los alfajores de la otra mano, son epicentro de reuniones golondrinas, de a tres o cinco integrantes.
Hasta cuatro cafés suelen tomarse los más rosqueros, que van de cafetín en cafetín. A veces, después del comité, sale una última ronda. Ayer hubo un condimento extra: "Tengo eso para vos" "¿Me conseguiste?" "En el sobre está lo tuyo", fueron constantes entre pares. Boca y River, mal pensados, las entradas.
Los dos grandes se llevan las expectativas de todos, como dice la canción de Juan Subirá, aunque sean de otro club. Es un evento que nadie se quiere perder y entre los dirigentes de AFA, tampoco quieren verlo por TV. Entradas de cortesía, pulseritas vip, todos los que la tramitaron, la consiguieron.
El hijo de uno que trabaja en Conmebol y –¡bomba!- seguiría estando en la entidad pese al pedido de auxilio de un sector político de AFA porque podría reemplazar a Naput, fue el que más distribuyó. Otro que también se encarga de algunos menesteres de la confederación –aunque el club que preside jamás estuvo cerca (ni geográficamente) de un acontecimiento en el que se disputara un partido internacional, también repartió.
El que no tenía nada para dar era el vice de Boca, que mató el tiempo nada menos que con una tertulia de varios minutos en la puerta de AFA con el titular del SADRA, Guillermo Marconi, sindicato que nuclea, como a otros, al árbitro Silvio Trucco que el domingo estará en la Bombonera cuando el equipo local reciba a Independiente.
Linda la charla en la que también estuvo Sergio Pezzotta, Crespi les contó los pormenores de las plazas de cortesía que tenía River en el partido del domingo y su bronca con D'onofrio, y pasó revista de la interna política que tiene con Angelici y le tiró un chimento: lo quiere traer de nuevo a Riquelme, pero como presidente.