Para el experto,
"en los últimos años se observa que los grupos están muy conectados, porque se repiten características similares en lugares alejados, y resulta claro que las redes sociales, y la tecnología en general, están jugando un rol muy importante, que debería ser materia de estudio, para prevenir y así impedir que se sumen otras víctimas".
"Estos grupos se retroalimentan compartiendo información sobre cuestiones satánicas. Va más allá de creer o no sobre temas religiosos. Estas cosas están ocurriendo, es un hecho fáctico, y hay que atenderlas. Está claro que actualmente aparece también con mayor abundancia el material y la accesibilidad es total. Hasta hace pocos años, no era así, por eso los cambios abruptos", dijo el especialista.En tono al caso de la joven chaqueña, que aún se repone del ataque, el comisario Pablo Almirón, contó que "la joven decía que estaba poseída por un ser demoníaco y maléfico. Veía bichos y animales. Por eso los padres fueron a pedir auxilio a centros evangélicos y a pastores". Acuña manifestó que "se pueden distinguir de tres maneras estos grupos, entre quienes llevan adelante el satanismo clásico, que es prácticamente ateo, porque interpreta que la función de su grupo es exacerbar las pasiones humanas y llevarlas a la práctica; el luciferismo, que tiene al demonio como el ángel caído y no porque se reveló por celos, sino al saber que Dios nos quería limitados o mortales, para ellos es un héroe y pasa a ser un ángel de luz. En tercer lugar aparece el diabolismo. Se interpreta a Satán como dios, con todo el control sobre este mundo. Este grupo es el más peligroso" señaló el sacerdote