Sabedora de que todo lo que allí escriba será amplificado por los medios, copó un domingo intrascendente de verano al contestarle por esa vía al actor Ricardo Darín. Más cerca, el último domingo de enero 'madrugó' a propios y extraños al anunciar bien temprano el acuerdo con Teherán. Corroboró así que también desde sus mensajes de 140 caracteres puede marcar la agenda política.
Previsiblemente, el acuerdo con Irán se transformó en uno de los temas de la semana y lo será también en los próximos tiempos. El memorando debe pasar por el Congreso, donde la sólida mayoría que conforman el kirchnerismo y sus aliados garantiza que salga de allí con fuerza de ley. Pero la cuestión se complicó sobre el final de la semana.
Conocedor del paño, Héctor Timerman actuó con eficacia al concurrir a dar explicaciones a las autoridades de la AMIA, la DAIA y familiares de las víctimas del atentado contra la mutual israelí. Allí pudo revertir las resistencias iniciales, aclarando que lo que aparecía como un interrogatorio a los iraníes imputados por el atentado sería en realidad una indagatoria. Tiene sentido la desconfianza expresada desde muchos sectores, no sólo de la comunidad judía: nada garantiza que avance la causa si la comparencia de los supuestos ideólogos del atentado no tiene respaldo jurídico. También se accedió a cambiar el nombre de la Comisión de la Verdad por otro que no sugiera que lo investigado hasta ahora por la justicia argentina no ha tenido ningún valor.
El problema es que las palabras del canciller no alcanzan si las modificaciones no se introducen en el acuerdo firmado en Adis Abeba. Y eso no sucederá. Se llegó hasta donde se pudo con la hábil diplomacia iraní, pero está claro que no podrá alterarse lo escrito y suscripto. En el desierto Congreso se espera el ingreso del acuerdo, para ser tratado ni bien se inicien las sesiones ordinarias, y allí deberían figurar esas modificaciones. El viernes todavía no había entrado el documento y lo más probable es que estas divergencias demoren el trámite.
Todos los caminos conducen al escepticismo. Si el interrogatorio a los iraníes imputados tuviera características de indagatoria, el juez podría resolver la detención de los mismos. Resulta inverosímil que eso pase en territorio iraní, como se ha planteado. A menos que se haga en una embajada, lo cual no sucederá. Al menos dos de los ocho imputados tienen muy alta jerarquía y uno de ellos aspira incluso a suceder a Mahmud Ahmadinejad. Será difícil convencer entonces al plano interno de que las negociaciones con Irán han alcanzado un avance.
Previsiblemente, el tema generó un cortocircuito con Israel y alteró los ánimos hacia nuestro país en el Departamento de Estado norteamericano. Hay quienes establecen un punto de contacto entre ese malestar y la decisión del FMI de emitir una moción de censura a la Argentina que Estados Unidos apoyó. Habría que pensar en realidad que al Fondo no le quedaban muchas alternativas tras sucesivas postergaciones para cuestionar la calidad de las estadísticas argentinas.
Sin tener necesariamente mucho que ver en la resolución final que vaya a adoptar a fines de febrero la justicia norteamericana respecto de la controversia con los fondos buitre, la medida del FMI no marca un buen antecedente, ni un mejor augurio. Con todo, los negociadores argentinos no son pesimistas y confían en que prevalecerá la cordura y no le cerrarán todos los caminos a la Argentina.
Al día siguiente de su anuncio por Twitter sobre la causa AMIA, la Presidenta dio su segunda cadena nacional del año -una herramienta que usará menos en el futuro, sin prescindir de ella-, pero esta vez fue para dar los buenos anuncios que se reserva para sí. Esta vez fue la postergada suba del mínimo no imponible y un aumento para los jubilados, conforme la ley de movilidad de la que el kirchnerismo no deja de jactarse, habida cuenta de las dudas que cosechó en su momento de parte de la oposición.
Por necesidad, la Presidenta debió dar en enero esos anuncios que habitualmente se efectúan más adelante. Pero acorde a los tiempos de vacas flacas que corren, mientras los Kirchner solían anunciar subas del piso de Ganancias bien entrado el año, pero con efecto retroactivo al 1º de enero, esta vez fue en enero, con vigencia a partir de marzo.
No por postergada, la medida dejó de ser bienvenida, aunque aun los sindicalistas afines al gobierno admiten que, al llevar un año de atraso, la mejora quedará menguada cuando se establezcan los próximos acuerdos salariales. Negociaciones que estarán signadas por la presión del gobierno para contener la presión salarial, que inexorablemente alimentará una inflación cada vez más incontenible.
La inflación es precisamente la madre de todos los problemas, que lleva a alteraciones en las estadísticas que provocan sanciones internacionales, que causa malhumor social, y que retroalimenta una suba imparable del dólar marginal, que cerró la semana perforando la barrera psicológica de los 8 pesos. Inflación más especulación, claro está, alimentada por las versiones sobre un desdoblamiento del mercado de cambios que el gobierno se ha cansado de desmentir. Y que si no hizo hasta ahora, menos impulsará cuando la temporada de vacaciones está próxima a concluir.