De acuerdo a los comentarios, los policías de Chilecito están asustados por las cosas raras y extrañas que están sucediendo en la comisaria local donde se están sucediendo una serie de fenómenos paranormales capaces de enloquecer hasta el más cuerdo de los seres humanos que sean testigos de estas cosas llenas de misterio.
Por su parte, el comisario Argüelles ya mismo le pidió ayuda a sus superiores y, además, solicitó una nueva presencia de un religioso en la departamental para exorcizar el lugar que se ha convertido en el tema obligado de todos los riojanos en general y de los habitantes de Chilecito en particular, que están convulsionados con la presencia de estos fantasmas.
Mientras tanto, el periodista Cabrera le contó a la emisora radial Cadena 3 que, en rigor, la comisaría es un “gran galpón”, donde están depositados vehículos que protagonizaron accidentes de tránsito. “La gente común habla de almas en pena”, aseguró el hombre de prensa.
Tras detallar el periodista que es incrédulo a este tipo de situaciones, al mismo tiempo afirmó no haber visto un fantasma, pero reconoció que en la comisaría se sienten “energías extrañas”, que terminarían dándole la razón a los sostienen que la departamental regional está habitada por estas extrañas guras.
“Cuando entrás a la comisaría se nota algo hasta para las personas menos sensibles. Hay algo, hay como una energía que te choca. Vas caminando y sentís que hay varios ojos que te miran, que alguien te va a tocar, algo que te frena.Es esa sensación de presencia de algo. Es una energía que está ahí”, fue el detallado comentario de Sergio Cabrera que hizo erizar la piel de los que lo escuchaban tras su experiencia en esa noche tenebrosa montando guardia para confirmar o desmentir los dichos de todo Chilecito.
A raíz de que los uniformados dependientes de esa regional no quieren volver a trabajar en el lugar por temor, las autoridades están pensando incorporar personal de otras localidades de La Rioja para cubrir las vacantes que se puedan llegar a producir debido a las renuncias de los policías de esta regional invadida por fantasmas que hacen que los cuadernos se muevan solos y las computadoras se prendan y se apaguen sin la ayuda de ninguna persona.
Por último, con la bendición formulada por un cura católico, se espera que los fantasmas vayan a ser espantados y todo vuelva a la normalidad en la comisaría de Chilecito, donde ha cundido el pánico y el temor después de esta cadena de fenómenos extraños que han paralizado a todos los riojanos. ¡Almas en pena sobrevuelan los calabozos!