Christine Pintat es una de las creadoras de Casa Rafael, una fundación sin fines de lucro comprometida con la búsqueda de una mayor equidad social. Fue reconocida “de interés social” por la Legislatura Porteña en 2014 y distinguida con la Legión de Honor de la República Francesa en 2012 y el premio a la solidaridad “Ciudad Futura” del Museo Quinquela Martin en 2015. Se encuentra en La Boca, más especialmente la zona conocida como “Barrio Chino”. En el marco de un convenio de cooperación, los Bomberos Voluntarios de la Vuelta de Rocha ponen gratuitamente disposición de la fundación espacios de trabajo en su cuartel, ubicado en Garibaldi 2042. Allí concurren unos 230 chicos del barrio a realizar talleres artísticos, a merendar y a tener apoyo psicológico, todo de manera gratuita.
“Es un servicio de persona a persona”, asegura Christine a la hora de contarle a Porteño del Sur sobre Casa Rafael. “La Fundación comenzó por una idea que tuvimos con un grupo de gente. Yo soy francesa y trabajé muchos años como funcionaria internacional en una organización mundial que se encuentra en Suiza. Trabajé mucho en Derechos Humanos, temas de Género y Derechos del Niño... Hice bastantes misiones internacionales. Pero vine a la Argentina por razones personales y quería seguir trabajando en el tema de Derechos Humanos, pero a otro nivel, más cercano al terreno de base y fue así como empecé a buscar cuál sería la mejor manera de hacer un trabajo concreto. Me interesó trabajar con el arte como fuerza de entrada para ayudar a chicos que están en una delicada situación social. Eso como para hacer un proceso de inserción social. La idea fue trabajar desde la iniciación por el arte que busca más el proceso que el producto final. Educa a la persona a través de la creatividad. Entonces a los chicos les damos talleres y, en paralelo, apoyo psicológico y social. Esas son las tres bases de Casa Rafael: los talleres de arte, el apoyo psicológico y la inserción social”.
¿Cómo fue el nacimiento de la Casa? “Primero, en febrero de 2006, trabajamos en el Centro Comunitario Número 1, en la calle California y Riachuelo, que estaba a cargo de Desarrollo Social. Allí estuvimos los primeros dos años hasta que cerraron el lugar y comenzó una alternancia nuestra de un lugar a otro, hasta que nos instalamos desde 2008 en el cuartel de bomberos de Vuelta de Rocha, que está en la calle Garibaldi 2042 y California. En el inicio formamos la fundación con un grupo de amigos argentinos que estaban interesados. Buscamos a docentes, psicólogos y trabajadores sociales que pudieran interesarse en el trabajo y coincidir con nuestra idea. Cuando empezamos éramos 7 u 8 en la gestión. Nuestro equipo hoy tiene gente en relación de dependencia, que son unos 30, y dos voluntarios, una soy yo. Hoy contamos con 230 chicos registrados que asisten a los talleres. Algunos vienen todos los días. Ellos no tienen ninguna obligación de venir. Lo hacen en horario postescolar y pueden ir cambiando de talleres según el interés que tengan. Cada tarde, como mínimo, tenemos entre 60 y 75 chicos. Van desde los 4 a los 18 años”, comentó Christine Pintat.