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16 de febrero 2017 - 07:00
Diego y una historia que tiene cuerda para rato
Autodidacta con inicios en Boedo, este luthier eligió Barracas para darles rienda suelta a sus creaciones y a la reparación de "instrumentos de cuerda acústicos como guitarras y ukeleles, y eléctricos como guitarras y bajos".

Diego Accardi es un luthier del barrio de Barracas que comenzó desde muy joven un romance con la música que lo ha llevado a recorrer un camino de aprendizaje y autoconocimiento.

“Yo soy músico aficionado desde muy chico y me llamaban la atención todo lo que tiene que ver con las manualidades y los talleres y un día se me ocurrió comenzar a reparar mis propios instrumentos”, le cuenta el luthier Diego Accardi a El Porteño del Sur sobre sus orígenes en la música.

Con 31 años, desde hace seis trabaja construyendo y arreglando instrumentos, una forma de mantenerse en contacto con lo que lo apasiona. “Empecé con mis propios instrumentos y con los de mis amigos hasta que un día encontré un taller en el barrio de Boedo en el que me enseñaron a construir elementos acústicos como guitarras clásicas”, relata, muy conforme con lo que ha venido haciendo desde entonces.

Para Diego, ese curso fue el puntapié inicial que necesitaba para meterse de lleno a ejercer este oficio y desde entonces no paró más. “Tuve la posibilidad de tomar la posta de ese taller y comenzar a dar clases mientras trabajaba al mismo tiempo en un bar frente al Hospital Argerich, hasta que un día se me presentó la posibilidad de volver a Barracas y establecerme acá”, cuenta Accardi.

Por eso, desde su taller ubicado en la esquina de Ruy Díaz de Guzmán y Brandsen, Diego se dedica a la paciente construcción por encargo de instrumentos acústicos de frotación, como guitarras y similares, al tiempo que continúa con sus tareas de reparación y enseñanza.

“Reparo instrumentos de cuerda acústicos como guitarras y ukeleles, y eléctricos como guitarras y bajos”, explica el luthier, que agrega que se encuentra muy feliz con esta posibilidad que le ha dado la vida.

Asimismo, Diego contó que para confeccionar una guitarra tarda entre dos y tres meses ya que entre las reparaciones y los talleres que dicta. “Esto ocurre porque al trabajo artesanal que conlleva la construcción del instrumento lleva su tiempo. Acá casi no hay máquinas, salvo alguna que otra que te puede ayudar a acelera algún paso, y por eso el trabajo se hace de manera manual. La construcción es más costosa pero al mismo tiempo es mejor porque te dedicás al instrumento de manera más detallista”, indica el artista a este suplemento.

Presto a hablar de los precios que maneja, Diego explicó que una guitarra puede llegar a costar de 8 mil pesos en adelante, dependiendo de la madera utilizada. “Hay maderas que son importadas o muy difíciles de conseguir porque ya no se talan y no sólo cuesta dinero sino también tiempo. Tenés maderas que salen más de 10 mil pesos, y con eso te das una idea de lo que puede llegar a costar la guitarra terminada”.

“Para la tapa armónica, que es donde está la boca, se utiliza generalmente el pino abeto alemán o cedro rojo o red cedar; y en los costados y el fondo lo que más se utiliza con el palisandro de la India o jacarandá de Bahía, que viene de Brasil y es una madera cuya venta está casi totalmente prohibida para evitar su tala”, explica con rigurosidad Diego.