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18 de marzo 2018 - 00:54
El voluntariado Mujeres 2001 cumplió 20 años
Bajo la batuta de Chiche Maidana, todos los meses se recaudan fondos y bienes para ayudar a tres instituciones del barrio. Una movida solidaria silenciosa que es puro corazón.

Mujeres 2001 Voluntariado al Servicio de la Salud y la Cultura cumplió 20 años y de la mano de Angélica ‘Chiche‘ Maidana ayuda a quienes más lo necesitan en el barrio de Barracas. ‘Vivo en mi casa desde que nací y acá crecieron mis hijos también así que conozco este barrio hermoso de recorrerlo nomás‘, le contó Chiche a El Porteño del Sur desde su lugar de trabajo, agregando que el nombre de su emprendimiento se debe a que el 2001 fue el año del voluntariado.

Conocida en el barrio por sus famosos ‘ñoquis solidarios‘, lo de Chiche no es una ONG ni tampoco una asociación civil sino un voluntariado en el que personas deseosas de colaborar para mejorar la vida del prójimo es una prioridad. ‘Comencé con mi experiencia en asociaciones cooperadoras, en la época en la que no recibían ninguna ayuda de nadie; primero fue en la de mi colegio, y después en la de mis hijos, y de ahí vienen las ganas de ayudar así que el 8 de marzo de 1998 iniciamos este voluntariado, que tiene incluso una frase que sirve de fundamente‘, explica Chiche.

‘Mujeres 2001 surge de la necesidad de volver a las cosas genuinas del barrio. A partir de testimonios de amor recibidos por la familia Maidana, desde el 8 de marzo de 1998 en el homenaje a la mujer realizado en la Escuela Manuel de Sarratea, comienza a gestarse una unión de energías y voluntades de un grupo de mujeres que de esta manera inicia un trabajo en equipo a efectos de contribuir al proceso de mejorar nuestro entorno‘, indica en el inicio el texto fundacional.

‘Es mucho en Barracas lo recibido de generaciones anteriores, por lo tanto tenemos el deber de aportar algo para las que vendrán. Con el fin de que algunos problemas sociales disminuyan con participación y compromiso y con ‘la fuerza de lo pequeño‘, que es el lema de Mujeres 2001, colaboraremos para que nuestro barrio sea un lugar más digno para todos. No olvidemos además que a través del trabajo voluntario se facilita el camino para la realización personal y el desarrollo de vocaciones, dando así un sentido de pertenencia a la comunidad, siendo un trabajo que gratifica y contribuye al bien común‘, concluye el párrafo con bastante emoción y pura sinceridad.