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23 de abril 2017 - 07:00
Los 15 años de lucha de la Fundación Lebensohn
La asociación promueve la cultura con el "objetivo primordial de oponerse a toda forma de violencia en sus diferentes acepciones" y llegando a diferentes lugares como la Villa 21/24, el anillo perimetral y Soldati.

La convulsión social que vivió Argentina a fines de 2001 dejó al país quebrado y no solo desde lo económico sino también desde lo social. Reconstruir ese tejido social totalmente destruido por la crisis no fue una tarea sencilla y en eso tuvieron una muy buena participación diferentes ONG y Asociaciones que ayudaron por el simple hecho de participar.

En Barracas, en General Hornos al 200, un grupo de personas decidió involucrarse y armó la Fundación Lebensohn. Una Organización No Gubernamental que se constituyó con el “objetivo primordial de oponerse a toda forma de violencia en sus diferentes acepciones, promoviendo la tolerancia, la convivencia pacífica y el respeto mutuo, contribuyendo al bien común y mejorar la calidad de vida”, tal como ellos se definen.

“Transformación social”

Luz Marchio es la encargada de prensa y comunicación de la Fundación y en diálogo con DIARIO POPULAR dio detalles de la manera en la que llevan adelante los diferentes trabajos para cumplir con el objetivo madre por el que se fundó Lebensohn.

“Desde el momento que nos constituimos como Fundación decidimos trabajar con la cultura como una verdadera herramienta de transformación social. Lo que hacemos es siempre a través de muestras de artes visuales, la formación de seminarios, talleres, que tienen que ver con el campo de las prácticas artísticas. La idea de armar la Fundación se dio en esos años donde era muy difícil la situación del país y desde nuestro lugar creíamos que con el arte y la cultura podíamos hacer algo muy productivo. Así fue que empezamos en ese 2002, en 2003 conseguimos la personería jurídica y en 2009 se dio la consolidación del área de artes visuales y desde ese momento no paramos más”, contó.

La Fundación tiene entre su gran cantidad de talleres y seminarios, uno que sin dudas marca el camino a seguir y que da los mejores resultados. La “Formación de Promotores Culturales Comunitarios” es un proyecto que Lebensohn comparte con el Colectivo Artecipación y la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con apoyo del Ministerio de Cultura Nación. La clave de este ciclo es que está orientado a 27 promotores culturales territoriales que fueron egresados en 2016 y que consiste en formar diferentes guías culturales para que después ellos puedan trabajar en sus lugares.

“En los seminarios de formación nosotros nos apoyamos en el arte como un vehículo para trabajar en un lugar determinado. Vamos a formar promotores culturales en diferentes lugares como la Villa 21/24, el anillo perimetral y en Soldati. Hoy el proyecto tiene una duración de cuatro meses, se dicta en forma gratuita y tiene dos partes, 9 encuentros a realizarse en el Centro Cultural Recoleta y una segunda parte de 6 encuentros a realizarse en un lugar a definir”, cuenta Luz. Contrariamente a las dudas que puedan aparecer en esta fusión de arte con el lugar donde llega, ellos han encontrado una respuesta satisfactoria en todos los barrios donde fueron.

Visitas

Entre los proyectos más destacados y que más genera la adhesión de los integrantes de la Fundación está el que tiene que ver con la educación. Según cuenta la encargada de prensa de Lebensohn este proyecto es vital para ellos porque además de lo que se hace en el momento del trabajo después se extiende en el tiempo.

“En educación hoy nosotros tenemos un programa muy lindo en el que hacemos visitas guiadas que son participativas y es esto lo que lo destaca de los demás emprendimientos. Lo que hacemos es llevamos a diferentes escuelas a visitar otros espacios de la ciudad y ahí generamos espacios participativos, de ida y vuelta. Y lo más importante es que después cuando ellos vuelven a las escuelas el proyecto se sigue desarrollando con ellos y sus docentes. Hay un compromiso que no se abandona”, dice Luz.

El eje del arte

El arte es para la Fundación Lebensohn la herramienta que ellos encontraron para llevar paz y desarrollo a lugares muchas veces injustamente postergados.

“Hoy estamos en un gran momento y nuestra Fundación creció a la par de nuestras expectativas. Hoy además de los Formadores tenemos diferentes programas como el de desarme que consiste en la concientización de los ciudadanos para un desarme voluntario. Pero también hay expresiones de artes visuales y muchos proyectos enfocados en la educación”, cuenta Luz.

Una Fundación que se creó en medio de una tormenta de violencia y desesperanza del país pero que sin dudas sirvió para construir los cimientos de una nueva sociedad. El arte sana, salva y en Lebensohn hacen honor a esa premisa.