Sin embargo, no es tan sencillo edificar en el barrio de Quinquela. "Es muy costoso hacer fundaciones en La Boca, el terreno es muy blando y se fueron entre 300 y 400 mil pesos en obra y no se veía nada porque estaba todo bajo tierra", le indicó Maida a este suplemento.
Asimismo, los directivos explican que la tarea emprendida va más allá de apagar incendios. "Venimos aplicando en los conventillos y los colegios de la zona un programa denominado "Lo podemos evitar" y que consiste en una capacitación que comprende prevención de incendios, primeros auxilios básicos y prevención de accidentes en el hogar. Además, hacemos el recambio de térmicas con una instalación eléctrica inadecuada, que para nosotros es una de las principales causas de incendios. Suscribimos a un convenio con el Gobierno de la Ciudad por medio del cual nos proveen de térmicas, detectores de humo y matafuegos y nosotros, gracias a nuestra relación con la comunidad, vamos a los conventillos, y entregamos los elementos. En 2015 logramos llegar a 72 conventillos y verificamos que bajaron las estadísticas de la zona", explica Milanesi.
Pero además, estos profesionales también reciben capacitaciones permanentes y no sólo en su base sino también en el exterior. "Enviamos cuatro o cinco bomberos por año a capacitarse a países como Estados Unidos, Paraguay, Colombia. Este año, por ejemplo, fue un chico a Ciudad del Este junto a bomberos de Uruguay, Paraguay y Brasil; estuvimos hace diez días en Los Angeles por un convenio de cooperación con esa ciudad y el año pasado fuimos a Colombia al primer curso que se hizo a nivel regional", enumera Milanesi.
Equipamiento
El cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Boca se formó a raíz de la necesidad de la comunidad italiana que vivía en La Boca a fines del siglo XIX y cuyos dirigentes se dieron cuenta de la necesidad de organizarse dado que el cuartel más próximo estaba a casi un kilómetro y medio de distancia y debían llegar con sus carros a una zona por demás inaccesible.
Lo que no sabían esos pioneros era que iban a contagiar con su emprendimiento a muchos barrios y pueblos como Barracas al Sud (hoy Avellaneda), Berisso, Ensenada, Tigre, Lomas de Zamora. En la actualidad hay 700 cuarteles en todo el país.
Hoy, para ingresar como aspirante a la asociación de Bomberos Voluntarios de La Boca, se debe tener más de 13 años, hacer los cursos de capacitación correspondientes y recién a partir de los 18 ya están habilitados a salir en la autobomba.
Milanesi cuenta que uno de los mayores benefactores de esta asociación es el presidente del Club Atlético Boca Juniors, Daniel Angelici. "El nos contacta con gente que colabora, y por medio de nuestro secretario Carlos Aguas (que también es prosecretario en el club) hemos llegado a un convenio por medio del cual hacemos tareas de prevención con una autobomba en el estacionamiento durante los eventos. Como agradecimiento, en junio del año pasado trajimos una autobomba que es la primera que se tributa a alguien en vida y se la dedicamos a Daniel Angelici", indica.
Esta solvencia económica se ve reflejada en el equipamiento del cuartel. "Hace tres años que venimos adquirieron equipamiento como unos cascos muy modernos, que nos colocaron entre los únicos diez departamentos del mundo en contar con ese material. Esto viene a darle un cierre simbólico a nuestra gestión, que llevamos adelante en equipo durante los últimos doce años y en la que hubo que decidir más de una vez entre hacer obras o equiparnos, y decidimos hacer las dos cosas a la vez y compramos también botas de última generación, guantes austríacos (más manuables), mangueras y una autobomba alemana que saldrá en poco tiempo.