Si ya era una fiesta en si mismo el regreso de San Lorenzo a la Liga Nacional de Básquetbol 30 años después de haber dejado la misma, la victoria contra el campeón vigente, Quimsa, fue el postre para una noche que fue una fiesta para el basquetbol ya que en el estadio Obras hubo cerca de 5000 personas, una escenografía desacostumbrada para la Liga que se acostumbró a jugar con estadios despoblados en la Capital..
La gente de San Lorenzo entendió el momento que vivía el club y apoyó con micros que salieron de la sede de Avenida La Plata, y también dos distintas banderas, -como la de 3 de Febrero, Don Orione, Cuervos del Sur, entre otras-, para vestir a Obras de azulgrana.
Del juego hay que decir que San Lorenzo lució mejor de lo que se puede esperar de un equipo que está claramente en formación, y que Quimsa estuvo lejos del juego que lo llevó a ser campeón. Walter Herrmann volvió a mostrar que en esta Liga es indefendible y se despachó con 31 puntos y un tarea descomunal.