Pero Leonel quería tirar por sus propios medios, y dado que en los reeles de bait se le complicaba la historia porque hacía galletas, decidimos ir a pescar bogas. Así lo hicimos, anclando en un sector de aguas calmas, sobre la parte Norte de los malecones. Previa ceba con maíz, el boguerío se hizo esperar un rato. El pique era raleado y al nene le costaba encontrar el timming de la clavada, por lo que erraba mucho pique. Decidimos con Joaquín y su amigo Rodi -otro gran guía de la empresa Beto Hasaín- movernos a un sector de aguas abiertas, hacia el lado Sur de la escollera, pero aquí la contra era que el agua se batía bastante. Otra vez a cebar y a esperar. Los piques con salamín eran raleados, y entonces decidí entonces variar la tradicional línea de un anzuelo elevado que usan en Berisso con plomito "uruguayo" tipo palito, por una línea coreana con resorte y cuatro anzuelos. Le puse abundante masa de mi propia factoría (la WM) y le pasé la caña a Leonel que enseguida comenzó a tener respuestas. Una tras otra boga, de 2 a 2,5 kilos, eran clavadas fácilmente con esta línea y nos hicieron vivir una mañana intensa y divertida, hasta que el joven pescadorcito comenzó a tener náuseas. Enseguida levantamos campamento y nos movimos a una zona de palos más cercana a la costa, bien reparada y tranquila, donde tras la ceba, volvimos a pescar cuantiosas bogas, logrando una interesante cantidad en poco tiempo. Cabe destacar que el guía permite llevar algunas bogas para consumo y dicen los habitúes de esta especie que sale riquísima al horno o a la parrilla.