"El fin justifica los medios", según la polémica frase de Napoleón Bonaparte en el libro de Maquiavelo. Y cuando las reglas entorpecen los intereses creados de los que mandan, no queda más remedio que violarlas. Algo así pasó en la última pelea entre GGG y Martirosyan del último sábado con la AMB y el CMB

Todavía incrédulos por la trama oculta de los motivos que derribaron la revancha entre Gennady Golovkin y el Canelo Álvarez, las esquirlas que se desprendieron luego alimentaron más las suspicacias.

“GGG” acaba de pelear con el reemplazo del azteca, el armenio Vanes Martirosyan, a quien noqueó en dos rounds el pasado sábado en el StubHub Center de Carson, California, donde retuvo sus coronas mediano AMB y CMB.

La FIB no la autorizó como titular por razones estrictamente reglamentarias, es decir, porque el armenio no estaba en su ránking.

“Piensa mal y acertarás”, dice el adagio, que a veces se cumple. Y es uno de los lemas preciados de los detectives –de profesión o entrecasa-, investigadores, fiscales, o jueces, que por diversas razones, profesionales o vocacionales, quieren llegar a la verdad.

El Clembuterol encontrado en la sangre del Canelo en muy bajas proporciones, producto –según se dijo- de la contaminación del ganado vacuno en México, justo le ocurrió matemáticamente un par de meses antes de su revancha ante GGG. Y en el anterior no. Curioso.

golovkin campeon
Con su último triunfo, GGG retuvo sus coronas mediano AMB y CMB
Con su último triunfo, GGG retuvo sus coronas mediano AMB y CMB

Cuesta creer que el Canelo haya cometido semejante error a tan poco de la pelea, o mejor dicho, lo que cuesta creer es que las autoridades, ya sea organismos internacionales, Comisiones Atléticas, o Agencias Antidopajes, sean de repente tan rigurosas como para no dejar pasar ésta, cuando hubo antecedentes similares que se perdonaron, siendo que además la sanción al Canelo fue de apenas 6 meses.

Sin ir más lejos, hace exactamente 2 años, el mexicano Francisco “Bandido” Vargas sufrió idéntico problema –doping por Clembuterol en bajas proporciones a raíz de la ingesta de carne- y su pelea contra su compatriota Orlando Salido se hizo igual (empataron).

La diferencia fue que se hizo en California y no en Las Vegas, donde se había pactado GGG-Canelo II, o sea, dos Comisiones distintas. ¿Es California entonces más permisiva que Nevada? ¿Era tan inviable cambiar de sede, o al menos amagar con hacerlo para presionar? Asombrosa rectitud.

Uno recorre la historia y salvo impedimentos climáticos de fuerza mayor, o alguna lesión inesperada (solo excepcionalmente), difícilmente algo posponga la fecha de un gran combate como lo era esta revancha entre dos de los máximos exponentes libra por libra del momento.

Las partes tardan en ponerse de acuerdo, pero cuando lo hacen, no suele moverlos ni el desprendimiento global.

Con los millones de dólares que había en juego y la tremenda expectativa mundial, sabedores del problema existente en tierras aztecas últimamente, de las que fueron víctimas otros deportistas, llama la atención que un nutricionista no armara una dieta que excluyera la ingesta de carnes y toda posibilidad de contagio al respecto.

Eso hace pensar una de dos: o el Canelo no estaba bien entrenado, o las ventas y especulaciones comerciales previas no marchaban como el negocio esperaba. Elemental Watson.

Quizás una tercera: cuanto más tiempo transcurra, más decrecería el rendimiento del kazajo en contraposición a la madurez aún en desarrollo del mexicano, cuyos promotores (Golden Boy Promotions) son los dueños del circo.

Lo cierto es que Golovkin peleó y devastó a Martirosyan el sábado con cierta facilidad, aunque no dejó de mostrar vulnerabilidad defensiva en algún pasaje del 1º round.

Y digamos que haberlo visto en acción fue una forma de espiar las cartas y ver dónde se está parado desde el bando contrario.

¿Era Martirosyan un rival inequivalente para Triple G, como se quejan los que hablan con el diario del lunes? No es ese el cuestionamiento. El armenio pudo no ser menos que otros.

Canelo Alvarez- Gennady Golovkin
<p>¿Habrá segundo capítulo Golovkin - Canelo?</p>

¿Habrá segundo capítulo Golovkin - Canelo?

Lo que conspira por completo con esta repentina rectitud del circo del boxeo todo, tan permeable históricamente, tan poroso y frágil, es comprobar que Martirosyan, de una categoría menor, aprobado como retador mundialista por la AMB y el CMB, inactivo desde hace más de 2 años, en cuya última pelea había perdido por puntos frente al cubano Erislandy Lara, no se hallaba en sus respectivos ránkings oficiales.

Perdón: en la AMB marchaba 12º y en el CMB 1º entre los superwelters (la categoría de abajo). Pero esto fue recién en abril. En marzo, la AMB no lo tenía en sus listados, y sin mérito ni actividad alguna lo puso de un saque a dedo, y lo autorizó a reaparecer nada menos que para enfrentar al campeón más sólido del boxeo mundial.

Y el CMB, con los 15 que rankea aptos para la corona mundial, y con los 40 admitidos para las internacionales, ¿tuvo que apelar a los superwelters para conseguir un rival? ¿Para qué tiene su ránking? Y más aún, ¿por qué razón tenía Nº 1 a alguien que no peleaba hace 2 años, habiendo perdido en su última pelea?

No importa cómo ganó Golovkin, ni si el rival era bueno o malo. La reflexión es que para algunas cosas son demasiado puntillosos, extremadamente respetuosos, y en la misma página, para otras violan sus propias leyes como si se trataran de un panfleto anónimo.

Las varas cambian según los nombres y las reglas se usan como pretextos cuando son funcionales a los fines. Lo sabíamos, pero una cosa es sospecharlo y otra tener semiplena prueba.

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