Yang ha recibido varios pedidos de su particular “arca”, que al parecer cuesta un millón y medio de yuanes (unos 240.000 dólares, o 180.000 euros). Admitió también que ha recibido pedidos de varios compatriotas suyos que creen en la profecía maya y temen que el fin del mundo ocurra cuatro días antes de la Navidad.
Pese al miedo del “Noe” chino, la mayoría de los arqueólogos, astrónomos y mayas coinciden en que nada malo ocurrirá ese día. Todo es bastante parecido a otros pronósticos agoreros de los últimos tiempos, como la Convergencia Armónica de 1987, el Efecto Júpiter y el “Planeta X”, pero esta vez el argumento tiene un cierto sustento arqueológico. En esa fecha concluye un período importante para los mayas y algunas personas comprobaron que en 2012 habrá una serie de alineaciones astronómicas infrecuentes, incluida una que ocurre cada 25.800 años.