Incluso, se pueden hacer budines dulces de calabaza y zanahoria y también budines salados con papa, coliflor, ricota, zapallitos o queso. Por ser un clásico de la pastelería, es muy importante respetar las cantidades indicadas en cada receta. De lo contrario, el budín puede salir más pesado de lo esperado, y por lo tanto más compacto, demasiado húmedo o demasiado seco, se puede abrir por demás en la parte de arriba o quedar muy bajo si no leuda bien. Por eso, las proporciones son fundamentales y la calidad de los ingredientes, también. El budín es un postre originario de la pastelería inglesa y, en consecuencia, muy asociado al momento del té. En la antigüedad solía ser un alimento que no podía faltar en los largos viajes por su gran contenido nutritivo (huevos, manteca, leche, azúcar, harina) y por conservarse en buen estado durante bastante tiempo a temperatura ambiente.