No hay que tenerle miedo al freezer. Hay un prejuicio que coloca al freezer en las antípodas de la cocina fresca. Pero al contrario de lo que muchos pueden pensar, es uno de los mejores aliados de la cocina casera: permite que los alimentos se puedan preparar en grandes cantidades y conservar por mucho tiempo hasta el momento de utilizarlos.
Y si bien, estamos bastante lejos del pan amasado en casa, hay cada vez más gente que busca volver a las raíces en cuanto a la cocina y le dedica cada vez más tiempo.
“Hay un poco de todo -dice Fontanet-. Por un lado, las nuevas generaciones de mujeres y hombres son criados por su núcleo familiar para ser ‘profesionales’, personas exitosas en su ámbito profesional. Antes se criaba a las mujeres para que sean las grandes amas de casa... Hoy, el foco es distinto. Por otro lado, la comunicación (TV, Web, celulares) dan una gran disponibilidad de comida a domicilio, una gran tentación”.
Pero el delivery está bien de vez en cuando. El problema es cuando se convierte en el abastecedor principal de la comida diaria de una familia: no sólo por una cuestión de costos, sino porque nunca va a ser como cocinar lo mismo en casa con los ingredientes que a nosotros nos gustan. “Tanto el hombre como la mujer trabajan todo el día y el tiempo es poco -agrega el chef-. Uno como padre, muchas veces prima pasar ese poco tiempo con sus hijos y no metido en la cocina.
Por otro lado también nos damos cuenta que somos lo que comemos... Yo creo personalmente que todo se puede. Uno puede trabajar muchas horas fuera de casa pero con una pequeña organización y con ganas, se puede lograr todo. Yo, por ejemplo, llegotarde a casa después del trabajo y con algunas verduras, algo que tengo en el freezer y con mis hijos en la cocina, les aseguro que logro un gran plato de comida casera y compartoun momento único junto a ellos”.
La cuestión es animarse, organizarse empezar a disfrutar del sabor de la cocina con un sello propio.