Abundancia y mezcla de ingredientes disponibles constituyen el alma del puchero. Pero si bien consiste en una mezcla de sabores que va variando, no pueden faltar la zanahoria ni el zapallo ni las papas. Tampoco un buen trozo de carne vacuna con hueso. “Pucheros y pucheretes sustentaron al habitante de la Pampa. En Buenos Aires, puerta de acceso a esta región, fue base del régimen alimenticio popular, hasta el punto de sustituir en el decir común al bíblico pan. ‘Ganarse el puchero’ equivale para un porteño a ganarse el pan”, continúa Elichondo en su libro de Ediciones del Sol.
