ver más
11 de octubre 2015 - 00:00
El zapallo, saludable y nutritivo
Se trata de una hortaliza muy versátil que está presente en distintas preparaciones y no falta en ninguna cocina. Por su alto contenido en fibra, produce la sensación de saciedad, ayudando a las personas que quieren controlar su peso. Hay muchas formas de prepararlo: entero, cortado en trozos o en mitades, hervido, al vapor, al horno, solo o acompañado con otros ingredientes. Utilizado en sopas o simplemente hervido, actúa como sedante y suaviza el intestino

Uno de los productos infaltables en la cocina es, sin lugar a dudas, el zapallo, un acompañante infaltable en muchas preparaciones. Además, hay infinidad de formas de prepararlo: entero, cortado en trozos o en mitades, hervido, al vapor, al horno, solo o acompañado con otros ingredientes y todos resultan muy exquisitos.

Se trata de una hortaliza muy versátil que encontramos en el mercado todo el año, pero es en otoño e invierno cuando más podemos disfrutar de ella. Es un alimento muy saludable y nutritivo, es bajo en calorías y rico en vitaminas y minerales, ideal para todo tipo de dietas.

Existen distintas variedades, pero en todos los casos se trata de un alimento muy interesante por sus propiedades nutricionales, además de ofrecer un sinfín de posibilidades de crear platos.

Mucha gente lo tiene asociado con el hecho de hacer dieta o con la comida que se prepara para los bebés, pero cuando el zapallo está bueno es irresistible. Se puede preparar solo, con relleno, con queso, cualquier variante es muy buena para disfrutar.

Existen muchas variantes para preparar el zapallo, pero hornearlo solo, sin hacerle nada, es una posibilidad para destacar.

En primer lugar se debe conseguir el zapallo del tamaño y variedad que más nos gusten. Posteriormente se procede a lavarlo bien, ya que en sus surcos puede acumularse mucha suciedad. Se procede a introducirlo en una asadera, sin nada y hornearlo a fuego bajo, todo el tiempo que se pueda.

Se lo deja una hora, o una hora y media, a 180º, según el tamaño del zapallo, sin apurarlo; hasta que se lo presione con una cuchara o el dedo y se hunda un poco, fácilmente. Las semillas se retiran cuando se enfría un poco. Se puede partirlo al medio y sacarles las semillas antes de hornearlo, pero es mucho más trabajo, por la dureza del zapallo crudo.

De esta manera, cocinado entero, queda más rico, más dulce y menos aguachento. Se carameliza en su propia cáscara y queda con la textura justa. Para cocinar, es ideal: no hace falta preocuparse por el exceso de líquido de una calabaza hervida y es más sabroso. En recetas dulces es muy recomendado, mientras que para comer solo, también es muy rico: el puré de zapallo así no necesita ningún condimento más que un poco de sal y pimienta.

En cuanto a variedades, el más usado en Argentina, el zapallo Anco, no es necesariamente el más rico. Está bueno, sirve para muchas cosas y es firme. Pero el Hokkaido y el Cabotia, los zapallos de cáscara oscura, son más dulces y menos acuosos. No serán los más bellos, pero la comida entra por la boca, como se dice.

Muy rendidoras

Las plantas de zapallo son muy rendidoras por la cantidad, la calidad y también porque no requieren de muchos cuidados. Muchas veces, la simple caída de una semilla en la tierra da como resultado una planta inesperada; por eso, para quienes dispongan de espacio, no es una mala idea hacer una huerta casera con el zapallo como estrella.

La época de siembra es entre octubre y noviembre, se trata de una planta que es sensible a las heladas y las semillas deben ser plantadas a una profundidad aproximada de 4 centímetros, entre semilla y semilla, dejando un espacio aproximado de un metro.

La planta crece rápidamente y va tendiendo una larga guía que a medida que pasen los días irá floreciendo y de la flor nace el zapallo. Transcurridos algo más de dos meses, los zapallos irán tomando forma y encaminando su desarrollo.

A los cinco meses, aproximadamente, dependiendo del agua y el clima durante su desarrollo, el zapallo ya estará listo para cosechar.

Otra variante que nos ofrece este producto es la preparación de dulce de zapallo que se pueden conservar en frascos y disfrutar durante todo el año.

La cáscara de la calabaza una vez cocida puede comerse, al igual que sus semillas. Estas, una vez secas y tostadas se emplean en diferentes preparaciones y cuentan con un alto contenido en proteína y grasa. El agua de cocción de las semillas se considera apropiada para combatir parásitos intestinales.