La pizza al molde es la que solemos hacer en casa en las típicas pizzeras para horno. Se caracteriza por ser una pizza más gruesa y esponjosa que la que se hace a la piedra o a la parrilla.
Es la elegida por los adeptos de la pizza más tradicional, la que todavía podemos encontrar en las antiguas pizzerías de barrio y donde se sigue vendiendo la pizza al corte y la vista.
Es el reino de la fugazzeta, de la de jamón y morrones, de la pizza mixta o la clásica de mozzarella y aceitunas.
Para sabores más innovadores está la pizza a la parrilla, tan de moda hoy en día. Según argumentan quienes han investigado sobre su origen, sería un invento puramente argentino. A diferencia de los otros tipos de pizzas, ésta tiene ese típico gustito ahumado que la hace tan especial. Es muy finita, su forma es irregular -lo que la vuelve muy rústica-, y exige una técnica propia: el bollo debe ser más firme que la pizza común para que la masa no se desparrame por las hendiduras de la parrilla y hay que colocarle un recipiente por encima durante la cocción, a modo de tapa, para que se derrita el queso de su superficie.
En cuanto a su cocción, hay algunos que prefieren colocarle todos los ingredientes de la cobertura en crudo y luego ponerla a cocinar.
Y hay otros que prefieren sellarla primero de un lado, para que le queden las marcas de la parrilla, darla vuelta y recién ahí colocarle el tomate y la muzzarella. Esta última saldrá aún más crocante que la primera.
La pizza a la parrilla se usa mucho en los caterings y en las pizza-party y es infinita la variedad de sabores. A diferencia de la pizza al molde de gustos clásicos, aquí se impone la variedad y la creatividad.
Combinaciones
Algunas combinaciones que quedan muy bien: rúcula y jamón crudo; champiñones, parmesano y oliva; tomates, albahaca, ajo picado y aceitunas negras; mix de vegetales; salmón ahumado y rúcula, etc., etc.
Además, tiene una gran ventaja: es sencilla, económica y es ideal para agasajar a nuestros amigos con una pizza diferente.
La pizza a la piedra es un clásico. Su particularidad es ser bien finita, de piso firme y bordes crocantes. Lleva menos levadura que la pizza al molde y tiene un solo leudado. Por eso su miga resulta menos esponjosa.
Es más sequita, crujiente y esa textura es la que la hace tan tentadora. La pizza a la piedra en horno de barro es un verdadero manjar y es la que más se parece a la pizza hecha en Italia.
Es la que solemos elegir cuando vamos a comer afuera, porque para molde tenemos la que podemos hacer en casa y porque es poco probable que tengamos horno de barro.
A continuación, ofrecemos las recetas básicas de estos tres tipos de pizzas, con tips, secretos sobre sus técnicas, y variedad de sabores. El delivery puede esperar. Por lo menos esta vez la hacemos en casa...
Pizza a la piedra, con rúcula y jamón crudo, variante exquisita
Ingredientes (5 pizzas)
Para la masa: 1 kg de harina 0000, 20 g de levadura fresca, 1 cda de sal, 6 cdas de aceite de oliva, agua tibia (550 cc).
Para la cubierta: 400 g de muzzarella, puré de tomates, c/n, 1 rúcula, jamón crudo en fetas, queso parmesano, puré de tomates, c/n
Preparación
Mezclar la harina con la sal y hacer un hueco. Agregar el aceite, la levadura y agua tibia de a poco. Unir hasta formar un bollo suave pero más firme que el de la pizza al molde. Cubrir y dejar descansar 20'. Dividir en 5 partes y volver a bollar. Cubrir y dejar leudar hasta que dupliquen su tamaño. Estirar cada bollo con palote. Colocar la masa sobre una pala enharinada, pintar con la salsa de tomate y cubrir con la muzzarella. Hornear a fuego fuerte hasta que la muzzarella se haya derretido. Cubrir con la rúcula, el jamón crudo y el queso parmesano rallado.
Pizza a la parrilla, según muchos, un invento argentino
Ingredientes (5 unidades)
Para la masa: 1 kilo de harina 0000, 35 g de levadura fresca, 1 cucharada de sal, 1 chorrito de aceite de oliva, agua tibia, c/n (550 cc aprox.)
Preparación
Mezclar la harina con la sal en un bowl. Hacer un hueco y agregar el aceite, la levadura desgranada, y agregar agua tibia de a poco. Unir hasta formar un bollo liso y firme. Cubrir y dejar descansar 20'. Luego dividirlo en 5 partes y volver a bollar. Cubrir y dejar leudar hasta que dupliquen su tamaño. Estirar cada bollo dándole la forma deseada. Colocar la masa sobre una tabla enharinada y reservar. Preparar la parrilla: las brasas tendrán que estar suaves y parejas. Cocinar la masa 5' de un lado, luego darla vuelta e incorporar la salsa de tomates y la muzzarella. Llevarla a las brasas cubriéndola con un recipiente para que se caliente en la parte superior.