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30 de octubre 2011 - 19:35
¡Los secretos de la carne!
Según los nutricionistas, los nutrientes no varían con el método de cocción, ya que en el caso de plancha y parrilla tienen el punto a favor acerca de la desecación en la superficie del alimento, lo cual otorga más sabor y palatividad, así como también una sensación en la masticación más placentera al de la carne hervid
En este contexto, lo bueno que tiene la costra que se genera en la parrilla y en la plancha es que es una forma natural de realzar el sabor del alimento sin que sea necesario el agregado de sal.
Asimismo, si la carne se hierve -como en el caso del puchero- pierde vitaminas y minerales, más aún si se troza la carne y se hierve desde el agua fría. Según los nutricionistas de la UBA, lo mejor es ponerla entera y en el agua ya en ebullición porque de esta manera se evitan las pérdidas.

Por otro lado, es fundamental que las carnes siempre se sirvan bien cocidas y sin jugos rosados para evitar enfermedades transmitidas por alimentos (ETAS) que pueden causar diarreas y hasta la muerte, como el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), causado por la Escherichia Coli.

No obstante, mucho se habla del dilema de comer o no con frecuencia carne de cerdo, y los licenciados en nutrición recomiendan que también pueden cocinarse a la parrilla o bien a la plancha, más que nada porque en la actualidad se mejoró la alimentación del cerdo y por lo tanto mejoraron las grasas que contiene.

Esta condición debe cumplirse siempre y cuando sean cortes magros del cerdo como lomo y nalga, que tienen menos grasas saturadas que la carne vacuna y de pollo y más ácidos grasos polinsaturados que la carne de vaca.

Los chorizos son los embutidos más comunes y que más se estilan hacer a la parrilla, además de los preferidos por todos. Se sugiere que los chorizos de puro cerdo son los de mejor calidad, mientras que los que son de mezcla (cerdo y carne vacuna) se consideran que contienen más grasa que los otros.

Debemos elegir aquellos que estén preparados con carne con un picado grueso o intermedio y no con carne molida.

Básicamente, las grasas saturadas aumentan el colesterol LDL (conocido como malo), mientras que las monoinsaturadas bajan en LDL sin efectos sobre el HDL.

Los polinsaturados bajan el LDL, y tienen un efecto antitrombótico en la sangre, ya que bajan arritmias, el riesgo de trombosis, bajan triglicéridos, la tasa de crecimiento de placa de ateroma, y desciende levemente la presión arterial.

Ahora bien, aparece también la duda en la gente -sobre todo en los mayores- acerca de la utilización del carbón en las comidas asadas, y su incidencia en enfermedades cancerígenas.
Existe el mito de que el exceso de carbón o de producto quemado en las carnes, sea cual fuere, produce cáncer de estómago. En cuanto a los cortes que recomiendan elegir se encuentran aquellos con poca grasa, por ejemplo, el pollo es siempre mejor cocinarlo sin piel, porque tiene muy buena cantidad de ácidos grasos polinsaturados; en el caso de los pescados grasos como sardina, caballa, palometa, chicharro, atún, bonito del Norte, salmón, anguila y pez espada, lo mejor es que sean al natural y no al aceite y, en la medida de lo posible, no enlatados.

Los pescados magros -merluza, lenguado, bacalao, cazón- también son una buena opción para reemplazar la carne de vaca o de pollo para tener una alimentación más variada. 

Por Mariela Delay