Posee acción antiinflamatoria y protege el aparato cardiovascular. Porque la vitamina C, al igual que la vitamina E, produce un efecto antioxidante que bloquea la acción dañina de los conocidos “radicales libres”.
Se le reconoce la propiedad de reforzar el sistema inmunológico y de favorecer la formación de anticuerpos gracias al ácido fólico, que también interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos y en la síntesis de material genético.
Ayuda a reforzar dientes y huesos gracias a la vitamina C, que también favorece la formación de colágeno y la absorción del hierro, así como la resistencia a las infecciones.
Las semillas de kiwi son una excelente fuente de ácidos grasos omega 3, y algunos estudios de investigación demuestran que el consumo de alimentos ricos en omega 3 pueden reducir el riesgo de contraer enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares.
El kiwi es un fruto exótico que se puede consumir durante todo el año. Es originario de las laderas del Himalaya, concretamente de China. Actualmente Nueva Zelanda, Brasil, Italia y Chile son los principales países productores.
Algunas de las variedades más importantes son: Kaquiara II y MG-6, de agradable sabor y pulpa verde esmeralda. Otras variedades menos importantes por el pequeño tamaño de sus frutos son: Monty, Abbot, Bruno, Kramer, Blake, Tomuri y Matua.
La introducción de esta fruta en Nueva Zelanda tuvo tanto éxito que se le asignó el nombre de kiwi, por su semejanza con el cuerpo de un ave no voladora que lleva ese nombre y que figura en el emblema nacional.