Su hijo José María, falleció a los 15 años el domingo pasado tras chocar su moto de frente contra un patrullero en medio de una persecución policial por haber robado a una pareja, junto a un compañero, en la intersección de las calles Unamuno y Magallanes.
La idea era hacer el cortejo fúnebre después del entrenamiento del plantel de Primera y antes de que comience el encuentro de Reserva ante Unión. Un imprevisto retrasó la realización del cortejo que llegó al estadio mientras se jugaba el partido, disparando tiros al aire, en pleno segundo tiempo, que hizo que el árbitro del encuentro suspendiera el juego.
Una vez en el centro de la tribuna, los presentes aplaudieron el féretro del joven y luego se retiraron. En el estadio se pudieron leer inscripciones como "José y Moy presentes", y "Josesito vive".
Para sorpresa de todos, el partido estuvo suspendido momentáneamente cuando los deudos llegaron en varios micros e ingresaron por la puerta 4 del estadio.
Alrededor de 200 personas ingresaron a la tribuna obligando al árbitro, Sebastián Habib, a parar el partido, que se reanudó cuando los integrantes del cortejo abandonaron el estadio.
El arquero de Unión, Joaquín Papeleo, tuiteó en la red social que “Tiraron un par de tiros, buen cagazo me pegué, estaban atrás del arco donde yo estaba”. Los integrantes del cotejo que duró aproximadamente cinco minutos, dejaron pintadas , junto a algunas ofrendas florales.