En tanto, tropas hondureñas encabezan un convoy en una localidad que sirvió de base para los helicópteros que transportaron a los miembros de la expedición al lugar en la selva de La Mosquitia.
En contraste con la cercana Maya, esta cultura desaparecida ha sido poco estudiada y sigue siendo prácticamente desconocida. Los arqueólogos ni siquiera le han dado un nombre. Por su parte, Christopher Fisher, arqueólogo mesoamericano del equipo de la Universidad Estatal de Colorado, explicó que el estado intacto del sitio es "increíblemente raro". El experto especula que la reserva, que se encuentra en la base de la pirámide, pudo haber sido una ofrenda."El inalterado contexto es único", comentó Fisher. Es la ostentación de un poderoso ritual para sacar objetos como estos fuera de circulación.
Las ruinas fueron identificadas por primera vez en mayo de 2012 durante un reconocimiento aéreo de un valle remoto en La Mosquitia, una vasta región de pantanos, ríos y montañas que abarca algunos de los últimos lugares inexplorados en la Tierra.