No hay que olvidar llevar punteros de buen peso, ya sean simples o pescadores (así llamados los que permiten colocar una brazolada extra), y usar boyas lo más pequeñas que nuestra vista permita para facilitar la llevada con confianza de este peje acostumbrado a cazar en correntada y que no da segundas chances: pique errado es pique perdido, a diferencia de las lagunas, donde dejando la línea el peje puede volver.Las brazoladas rendidoras, de 20 a 40 cm, conviene lastrarlas con municiones de plomo si la correntada es muy fuerte para que las carnadas no se levanten. La ocasional pesca de un dientudito es muy bienvenida: bien devastados los filets, cortados en tiritas de medio centímetro por dos, es un cebo excelente. El lugar permite esparcirse, así que primero, como en toda pesca, lea el agua, vea dónde están comiendo los pejes. Pero si hay aficionados ya instalados, córrase. No van a faltar otros puntos rendidores. Andar enredando a otros no es aconsejable, genera discusiones, pérdidas de tiempo y factores que opacan toda salida.