La revancha fuerte la tuvimos en la jornada siguiente, donde la gente de Cabañas Don Julián nos puso a disposición uno de sus mejores guías, Cori, profesional joven que en su economía de palabras muestra sencillamente qué es lo que hay que hacer y, sin más, te hace pescar. Rumbeamos para la zona de los cables de alta tensión, río abajo, trabajando la zona de las piedras del Soto. Allí metimos a trolling con nuestro amigo Gustavo Miranda, unos lindos dorados de 5 kilos promedio, que tomaban señuelos tipo mojarra de Alfer’s y Cu cú. Probamos nuevamente las bondades de nuestra caña Silstar Rooster de 2,10 y nuestros reeles Shimano Corsair cargados con multi Power Pro de 40 libras. Estábamos de esta, pero el guía propuso irnos a la zona denominada El 15, otra piedra a la que le tenía fe. Bastaba que el guía hiciera trabajar los arti ciales a la profundidad correcta para que tuviésemos pique. Nuevamente dorados de 5 a 6 kilos se hicieron presentes, ofreciéndonos magní cas luchas plenas de saltos y corridas. Toda la pesca, dicho al paso, se hizo con devolución, tal nuestra losoía con las especies de predadores tope, que ya están bastante castigadas por los espineles paraguayos que proliferan sin control.