22 de septiembre 2019 - 18:53
Fue víctima y concientiza sobre violencia de género
La joven quilmeña fue quemada por su ex pareja, tuvo 50 cirugías, se recuperó, y además asesora a quienes pasan por la misma situación que padeció, a través de su cuenta de Facebook.
Maira Maidana (de buzo gris), rodeada de estudiantes tras una charla en un colegio.

Maira Maidana es una quilmeña que fue quemada por su ex pareja, se recuperó y ahora brinda charlas en escuelas para concientizar sobre violencia de género y, además, ofrece contención a quienes se contactan con ella a través de su cuenta de Facebook.

Su vida cambió completamente el 24 de diciembre de 2011 cuando su ex le tiró alcohol de una botella cuando ella estaba prendiendo una vela para rezar tras mantener una discusión. Eso le causó graves quemaduras en el pecho, cuello y cara, y tuvo que realizarse 50 cirugías.

Lejos de bajar los brazos, comenzó a brindar charlas para contar su terrible experiencia en colegios y otras instituciones como religiosas y políticas. A modo de ejemplo, Maira ya estuvo en la Secundaria 3, la Escuela de Adultos 31 de Bernal y la Iglesia Formosa.

Cuando brinda esas charlas, donde los alumnos se asombran con su relato, les comentan las experiencias que han tenido. En diálogo con El Quilmeño, afirmó que "lo primero que hacen después de presentarse, es decir que son víctimas de la violencia de género. Y luego me pasan a contar lo que vivieron o viven". Eso la impacta directamente y lo puntualiza al señalar: "Siento mucha bronca y dolor. Creo que no hay explicación para lo que nos hacen".

Esas historias de vida le llegan a través de su cuenta de Facebook Maira Maidana. A partir de ahí, sostiene que hay muchas chicas que son víctimas de diferentes ataques: "Son demasiadas, muchas tuvieron o tienen relaciones violentas y otras lo viven en el entorno familiar".

A partir de ese momento, brinda contención. Consultada de qué se trata, describió que "primero doy la dirección de Comisarías de la Mujer, del área de Desarrollo Social y de la niñez porque casi siempre hay menores de por medio. En esos lugares las guían muchísimo. Y siempre les digo que es bueno ir a una psicóloga. Eso ayuda mucho a entender lo que pasa y perder el miedo".

Sobre la reacción de los alumnos señaló: "Sus caras de asombro y tristeza te demuestran que aún no todos toman dimensión de lo grave que es. De que le pasa a cualquiera y que el ‘simple’ insulto, amenaza o empujón puede llegar a terminar en algo muy grave si no lo frenamos a tiempo".