En agosto del año 1978 los pilotos Carlos Acevedo y Hugo Prambs partieron de la Ciudad de Buenos Aires a bordo de un Citroen GS 1220, en cumplimiento de la primera etapa del Rally de América del Sur, organizado por el Automóvil Club Argentino y el Banco de Intercambio Regional.
Prambs fue reemplazado, por algunos problemas de salud, el 16 de setiembre por Miguel Moya y en la madrugada del 23 de setiembre, Acevedo y Moya recorrían los últimos 1.000 kilómetros del Rally cuando aproximadamente a las 3 de la madrugada, a la altura de Carmen de Patagones, observaron una luminosidad que se reflejaba en el espejo retrovisor de su automóvil.
Se trataba de una luz densa, de una coloración amarillenta. Al principio se distinguía sólo como un punto en el espejo, sin embargo su tamaño aumentaba. "En pocos segundos la luz inundó todo el habitáculo y no podía ver más allá del capot del auto. Era una luz densa, muy brillante. En ese momento el auto me pareció fuera de control. Miré por la ventanilla y vi que estábamos a casi dos metros del asfalto", dijo Acevedo.
Por su parte, Moya dijo que "mi primera reacción fue escapar de allí, y quise abrir la puerta pero no pude, parecía como soldada. Noté que la temperatura se elevaba aunque a lo mejor era producto de mi estado de temor. De pronto la luz lo envolvió todo y yo ya no veía nada, creo que ni siquiera veía mis manos, ni nada".
Ambos protagonistas indicaron que calculan unos tres minutos en ese estado, hasta que sintieron un "sacudón" y comprobaron que nuevamente estaban sobre el asfalto. A 35 años del episodio, vuelve a ser noticia por la revelación de la documentación oficial.i