La primera dama estadounidense Michelle Obama asistió al partido y al final los jugadores estadounidenses se le acercaron para despedirse uno a uno de ella.
Estados Unidos no especuló, no agotó las posesiones, tiró desde cualquier lugar y falló (probó 25 veces de tres y anotó sólo 8), perdió a menudo el balón (se lo robaron en 18 ocasiones) pero nunca dio la sensación de estar haciendo mal las cosas.
Controló el partido y supo administrar las ventajas y el esfuerzo. Francia nunca se puso por delante. Un triple del francés Bokolo en el último segundo del primer cuarto acercó a Francia a un punto (22-21). Al regreso, Estados Unidos metió once puntos seguidos para poner tierra de por medio.
La mayor ventaja estadounidense fue de 29 puntos. Todos los jugadores del entrenador del equipo estadounidense Mike Krzyzewski tuvieron su oportunidad y todos anotaron.
‘Tiramos fatal, no se puede ganar un partido así. Para ganar hay que encestar. Además, perdimos demasiados balón. Son muy agresivos y no se puede perder el balón tanto‘, lamentó Boris Diaw, el alero francés de los San Antonio Spurs estadounidenses.
Diaw consideró alto el número de faltas que cometieron los estadounidenses (26, las mismas que Francia) y las atribuyó a las reglas de la Federación Internacional de Baloncesto que rigen en Londres, diferentes de las de la liga estadounidense. ‘Tendrán que acostumbrarse‘, dijo.
El próximo partido de Estados Unidos será ante Túnez, el lunes, mientras que Francia se medirá a Argentina. Los dos equipos restantes del grupo A son Nigeria y Lituania. En el grupo B figuran Brasil, Australia, China, España, Gran Bretaña y Rusia.