Por supuesto, Scott pudo demostrar la teoría, pero después de eso, ¿para qué traer de regreso el martillo y la pluma?. Pero la cantidad de basura en la Luna podría incrementarse significativamente si se concreta el plan anunciado recientemente por un consorcio británico que se propone llevar, en diez años, una sonda al satélite con miles de objetos personales de quienes financien la misión.
De acuerdo al monto de la contribución, los donantes podrán enviar desde un mechón de cabello hasta un mensaje, una foto o un video, que serán enterrados en una cápsula bajo la superficie lunar.
En definitiva, por el momento lo único que se puede asegurar es que la Luna ha comenzado a convertirse en un lugar en el que los seres humanos no dudan en dejar sus basuras.