En breve diálogo, el propio padre dio más detalles de aquel suceso. "Fue una cosa fugaz. Pero no la olvido más. Cuando me tiré para atrás para ver, lo que había era una figura alta, con forma humana, vestida de negro, que se asomaba a la ventana. En realidad, miraba para adentro, donde estaba la cuna. En el movimiento de vaivén, que fue una milésima de segundo, volví a la posición original. Es decir, hacia adelante. Y cuando regresé para ver bien la figura ya no estaba más. Se había ido", dijo el hombre, actualmente remisero.
Fabián siguió la historia contando que "los detalles de este momento tan especial lo vengo escuchando en casa desde siempre, por eso lo conozco al detalle, y siempre le buscamos explicaciones, porque algunos decían que era el espíritu de un fallecido, otros que era un ángel y así, cada uno interpretaba de acuerdo a sus creencias".
"Nunca podía imaginar lo que me pasaría a mediados de mes (en diciembre). Yo estaba por cruza una avenida en Ramos Mejía. Estoy seguro que vi el semáforo para cruzar. Y me mandé a la calle, pero se me interpuso alguien alto, vestido de negro, que me dio un empujón violento. Incluso me caí. Resulta que un colectivo pasó a mucha velocidad a menos de un metro. De no ser por el empujón me atropellaba. Creo que se trata de lo mismo que vio mi papá. Cuando me repuse en el suelo, ya no estaba. Había desaparecido", contó Fabián.
El chico, finalmente, explicó que "desde la calle lo llamé a mi papá para contarle lo que me había ocurrido, y mi viejo se emocionó muchísimo, porque fue como cerrar una historia, aunque me parece que habrá más episodios".