Así, entre idas y vueltas el grupo integrado por el baqueano Beto, Juan Vilas, el "flaco" Pedome y nuestro colaborador Fernández, llegó al Palenque, donde buscando y buscando encontraron un desborde muy grande que parecía prometedor, pero no había indicios de lisas. El viento dificultaba más aun el poder divisarlas. Pero una vez en el agua y tras media hora de no ver nada y sólo cambiar la carnada por la cantidad de descarnadores que había, cambiamos la lombriz por corazón o peceto coloreado, cortado en tiritas finitas simulando una lombriz, o bien en cuadraditos coloreados, siempre con colorante rojo y en este caso con un poco de purpurina de color plateado. La panza o buche de la lisa anda muy bien también pero en este caso no contábamos con ese cebo. A eso de las 16 y tras 4 horas y casi agotados de andar vadeando con el agua a las rodillas, en diagonal a unos 1.000 metros los 3 que estaban en el agua empiezan a ver saltar unas lisas impresionantes que renovaron sus esperanzas.