RIOS Y CANALES
Jorge López anduvo ayer de recorrida buscando lisas, recorrió todo Canal 9 (bajando bien), Camarón Grande y Chico, etc, sin ver una lisa. Por puente El Destino, muchísima agua y pesca imposible. En el pesquero de Cachi Arroupe, en Lezama, variada al lado de la tranquera o algunas lisitas en los desbordes de la derecha. Arroyo Vitel: estuvo dando pejes a la altura de la Ruta 20 y también en el arroyo Girado, que conecta Chascomús con Adela, hicieron buenas pescas de pejerreyes y bagres.
COSTA ATLANTICA
Alicia Demichelis nos cuenta que en toda la costa marítima hubo mar fuerte, mucho viento, pero aún así en la escollera Norte se pescó aceptablemente el fin de semana: hubo peces palo, rayas y alguna brótola. En el centro de Mardel también se dieron brótolas, rayas y pez palo en los reparos y en Mar Chiquita con agua muy turbia salió algún lenguado. En Gesell, de mañana muy temprano y por la noche, algunas brótolas y rayas. Pero en general, toda la costa con pesca casi nula.
La boga de Leonel
“Papá, quiero ir a pescar con vos”. Mi nene pronunció las palabras mágicas y ya estaba tomando los equipos cuando agregó: “Y quiero que me pongas en el diario eh”. Bueno, doble compromiso, hacerlo pescar para que se divierta y para darle el gusto de verse en alguna imagen, tal como ocurrió con sus primos. El domingo en la Asociación Argentina de Pesca la mañana se presentó super ventosa, con un Norte fuerte que fue inmejorable para pescar pejes en el morro (sacaron muy buenas piezas, incluyendo un tungo de 50 cm) pero que en el sector “Niños” daba de frente y complicaba mucho las cosas. Así, pese a contar con masa y lombriz, la hora y pico de pesca antes de hacer el asadito familiar transcurrió sin un pique. Nunca deseé tanto lograr aunque sea un mísero bagrecito, pero el pibe se empezó a embolar, y hasta les hizo una cuenta regresiva a los peces “amenazándolos” con que “si no pican, me voy”. Y nos fuimos. Por la tarde, le propuse revancha. Al principio no quería, pero finalmente aceptó. Fue perseverante, tenía la caña en la mano, pidió aprender a tirar... hizo todo, pero los amigos subacuáticos se negaban a colaborar. Los anzuelos vovían con sus lombrices intactas. Finalmente dije: “Plata o mierda”, armé una línea con trampa para carpas y le puse masa de mi propia factura. Ya teníamos que irnos cuando ocurrió el mágico sacudón en la punta y Leonel se pudo dar el gusto de pelear la boga de la foto. Tras el registro fotográfico llegó la segunda frase mágica del día: “Y ahora la devolvemos”. La bajamos con el mediomundo para no lastimarla y le di a mi nene más chico (6) un abrazón gigante. Por su paciencia, por su esfuerzo... ¡y porque lo amo, qué embromar!
WHM, papá de Leonel