La Santa Sede eliminó la palabra “psiquiatría” y buscó aclarar los dichos sobre la homosexualidad y la búsqueda de un profesional “cuando eso se manifiesta desde la infancia para ver cómo son las cosas”.

El Vaticano retiró ayer la referencia a recurrir a la “psiquiatría” cuando un padre constata tendencias homosexuales en un hijo de las declaraciones pronunciadas por el papa Francisco el domingo en el avión que lo llevaba de vuelta a Roma desde Irlanda.

La palabra fue retirada de la versión oficial de la conferencia de prensa dada a bordo del avión papal “para no alterar el pensamiento del papa”, explicó a la AFP un portavoz del Vaticano.

“Cuando el papa se refiere a psiquiatría, está claro que quería dar un ejemplo sobre las diferentes cosas que se pueden hacer”, explicó la española Paloma García Ovejero.

El pontífice no quería decir que se trata de “una enfermedad psiquiátrica”, precisó.

Interrogado sobre qué le diría a los padres que detecten orientaciones homosexuales en su hijo, el papa respondió: “Les diría, en primer lugar, que recen, que no condenen, que dialoguen, entiendan, que den espacio al hijo o a la hija”, dijo. Luego consideró que había que tener en cuenta varias aspectos, entre ellos la edad y la historia personal.

“Cuando eso se manifiesta desde la infancia, hay muchas cosas por hacer por medio de la psiquiatría, para ver cómo son las cosas. Otra cosa es cuando eso se manifiesta después de los 20 años”, precisó. “Nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar a su hijo o hija con tendencias homosexuales es un defecto de paternidad o de maternidad”, declaró.

Las declaraciones del papa generaron rechazo entre asociaciones de defensa de los homosexuales franceses que las tildaron de “irresponsables” al tratar la homosexualidad como si fuera una enfermedad.

“Es equivocado equiparar la homosexualidad a una patología psiquiátrica”, ratificó Fabrizio Marrazzo, portavoz del Gay Center y responsable de Gay Help Line.

Marazzo dijo que “en mérito a la relación de padres e hijos, cada año recibimos más de 20 mil contactos a nuestro servicio, y muchísimos jóvenes y jovencísimos nos cuentan las dificultades y violencias en la familia porque son lesbianas, gay o trans, y más de 400 cada año entre menores de edad y apenas mayores viven situaciones gravísimas’.

Para Marrazzo, “el mensaje de acogida del Papa sobre los hijos gay que no deben ser echados, es una señal importante de apertura, pero hablar de psiquiatría induce a los padres católicos a creer que con la psiquiatría se puede curar la homosexualidad”. ‘Hay que aclarar que esto no es posible porque la homosexualidad no es una enfermedad, sino que es una variante natural del comportamiento humano y como tal, es aceptada y respetada”, agregó.

También en un vuelo de regreso al Vaticano en su visita a Brasil, en julio de 2013, el papa fue consultado sobre la homosexualidad y su respuesta causó otra impresión. “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?”, respondió para sorpresa de muchos.

Ayer, la palabra “psiquiatría” fue eliminada por lo tanto de la versión literal publicada por el servicio de prensa del Vaticano.

Según la oficina de prensa del Vaticano, “con esa palabra no quiso decir que era una enfermedad psiquiátrica, sino que tal vez hay que ver como están las cosas a nivel psicológico”, explicó. El papa Francisco reconoció en un libro que tuvo que buscar la ayuda de un psicoanalista. No cuando fue elegido pontífice sino a finales de la década de 1970, en los peores años de la dictadura argentina y los más polémicos de su biografía.

“Consulté a una psicoanalista judía. Durante seis meses fui a su casa una vez a la semana para aclarar algunas cosas”, contó.

No se trata de la primera vez que el Vaticano retoca las declaraciones al parecer a pedido del mismo pontífice, que suele hablar libremente y en forma espontánea en italiano, un idioma que no es el suyo.

Según la agencia del Vaticano I.Media, el servicio de prensa de la Santa Sede retiró en 2013 una frase completa pronunciada por el papa argentino. En esa frase asegurada que el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 mientras oficiaba la misa, “merece ser beatificado, pero debemos considerar el contexto”, dijo, lo que no correspondía a su pensamiento ni a las decisiones optadas pocos años después, ya que será canonizado en octubre de este año.

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