p BOCA ARMO UN PLANTEL PARA GANAR TODO, PERO LAS DISPUTAS INTERNAS CAMBIARON EL RUMBO Y AHORA SON TODAS INCOGNITAS DE CARA AL FUTURO. EL EQUIPO ES UNA SOMBRA, CADA VEZ PEOR.

C uando parecía que todo estaba encaminado para que Boca fuera el candidato cantado tanto en la Superliga como en la Copa Libertadores, volvió a aparecer un clima enrarecido puertas adentro, con Carlos Tevez y Guillermo Barros Schelotto como protagonistas principales, que conspira en la búsqueda de los objetivos.

Esa decisión de El Apache de marcharse a China cuando el equipo estaba en su mejor momento quedó “marcada a fuego” en la mente del Mellizo, quien más allá de sus declaraciones formales tomó nota y no olvidó. Y si bien luego consensuó con el presidente Daniel Angelici el regreso del ídolo, lo cierto es que nada fue igual, sobre todo en la vida de relación.

La única manera de que las cosas funcionaran era siempre y cuando Carlitos la “rompiera” como en el momento que decidió su partida al continente asiático, pero nada de eso sucedió y entonces el Mellizo obró en consecuencia.

Sin el sustento de su juego y encima sin el apoyo de la gente -también herida por su sorpresiva salida-, Tevez sólo quedó afirmado en el respaldo del presidente del club, aunque con la reglas bien claras, establecidas por el entrenador. “Si juega bien, será titular, si no es así voy a poner al que esté mejor”, le anunció Guillermo. Y así fue nomás, pero con un entendimiento a medias por parte del jugador.

Tan flojo fue lo del ídolo adentro de la cancha que Guillermo insistió hasta el cansancio con la incorporación de Mauro Zárate, y cuando éste llegó, decidió darle la titularidad, postergando a Carlitos, primero al banco de suplentes, luego dándole algunos minutos y después condenándolo a una salida decididamente cruda, sin siquiera incluirlo en la lista de concentrados.

Así las cosas, por más que Tevez sostuvo en principio que “estaba para sumar de donde sea”, el agravamiento de su situación terminó provocando un enfrentamiento - discusión de por medio-, que hoy afecta no sólo a los dos protagonistas sino a todo el equipo.

Tener “colgado” a un jugador de la categoría de Tevez es un problema mayúsculo, ya que por más que esté claro su bajo momento futbolístico, no ponerlo como suplente o no concentrarlo parece un capricho del DT, dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias. Configurando de este modo una situación compleja, que tiene fastidioso a Carlitos y también a varios de sus compañeros, algunos de ellos amigos, como Wanchope Abila y Cristian Pavón, perjudicando notoriamente al funcionamiento del equipo.

En un ambiente negativo nada puede funcionar bien, pero de esto no parecen estar enterados los dirigentes, el técnico y el propio jugador. Y en la medida que no haya una charla inteligente de las tres partes para solucionar la convivencia, esto será una bola de nieve que arrastrará todo a su paso.

La lucha de egos, donde juegan los caprichos del DT y los berrinches del ídolo, está condenando a Boca, que estaba para ganar todo y hoy juega cada vez peor. Del Dream Team pasó a ser una sombra, y si no despierta a tiempo, con la inteligencia de quienes deciden, la pesadilla puede ser aún peor, con el final menos deseado para el xeneize.

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