"El primero de nuestros hallazgos fue el esqueleto de un nómada, previsiblemente una mujer, con una clara deformación de cráneo que está sobredimensionado en su parte superior", manifestó María Makurova, directora del museo del yacimiento de Arkaim, en la región de Cheliabinsk (Urales), a la agencia TASS, quien además indicó que los nómadas de esa zona solían estirar las cabezas de sus hijos con la ayuda de cuerdas y tablas de madera, con los que con el tiempo sus cráneos cambiaban dramáticamente de forma y podían ser vistos en Egipto e India como un símbolo de un estatus social superior, un nuevo canon de belleza, según Makurova.