Los familiares de Daniel que han sido señalados en el expediente serían su hermana Viviana y el hijo de ella, Brian Poublan. Al menos así lo señaló en la resolución el juez Vitale, al momento de ordenar la captura de Lagostena.
La sospecha no es sólo una presunción caprichosa. Sino que surgió de una pericia clave que se hizo en los meses posteriores a la desaparición de Erica. Es así: Viviana tenía tres teléfonos celulares a su nombre, aunque se probó luego de un allanamiento que uno lo usaba ella, otro su hijo Brian y el tercero un familiar directo. Esos teléfonos fueron utilizados, en forma atípica, en la madrugada de la desaparición de Erica Soriano.
Entre las 5 y las 5.53 del 21 de agosto de 2010, el teléfono que tenía Brian llamó seis veces al celular de su madre. Una de esas comunicaciones duró varios minutos. Lo más llamativo es que
nunca antes, ni después de esa madrugada , hubo tantos contactos entre esos teléfonos a esa hora. Justo esa mañana, la del día del crimen. Para ser sólo una coincidencia, resultó demasiado sospechoso, analizaron los investigadores.
Pero hay más. Mientras el teléfono de la mujer estuvo siempre en Lanús, madrudonde vive tanto ella como su hermano Daniel, el de Brian tuvo un movimiento más que sospechoso. En los 53 minutos, quien tenía en su poder el mencionado celular, salió de Lanús, ingresó a la Capital Federal, tomó por el centro de Buenos Aires y se dirigió a la Costanera, para luego regresar al
punto de partida.
La presunción de los investigadores, según lo dejaron plasmado en la detención de Lagostena, entre las 5 y las 5.53 se pudo haber realizado la maniobra, hasta el momento no esclarecida, para ocultar el cadáver de Erica. Cabe recordar que en los primeros meses de búsqueda se hicieron rastrillajes en el Riachuelo, en el Río de la Plata y en la Reserva Ecológica, entre otros lugares. Ninguno de esos operativos, de los que participaron la Policía Bonaerense, la Federal, Gendarmería y Prefectura, lograron algún resultado.
Ahora bien, ¿quién usó esa noche esos teléfonos? ¿Fue Viviana o la mujer ni siquiera se enteró? Con respecto al teléfono de Lagostena, que también fue analizado en el sistema Vaic II de la Policía Bonaerense, no se detectó movimiento esa madrugada, lo que podría tener dos explicaciones posibles: Daniel estuvo siempre en su casa o dejó su celular porque sabía que
después lo iban a investigar por la desaparición.
Lo concreto es que el fiscal Loureyro podría en los próximos días imputar por encubrimiento, o partícipe, a algunos familiares. O bien se analizó la posibilidad de que el juez de Garantías envíe copias de este tramo del expediente para que se investigue por separado, en una causa conexa.
Si bien el resultado del análisis de los teléfonos, en forma aislada, no aporta mucho, es distinto el resultado si se busca una explicación teniendo en cuenta otros indicios. Por ejemplo, el último dato fehaciente que se tiene de Erica con vida fue una comunicación entre ella y una amiga poco antes de las 22 del viernes 20 de agosto, cuando regresó a su casa con Lagostena tras hacerse un control médico por su embarazo. Y nadie la vio salir de la vivienda, salvo los dichos de Daniel,
quien aseguró que su mujer se marchó enojada tras una discusión. A esa hora, en el pasaje poco transitado en el que vivía, había varios vecinos y albañiles trabajando, pero nadie escuchó ni observó nada.
Además, los investigadores pudieron determinar que, pese a que ese día hizo un calor atípico para esa época (29 grados), el hogar a leña estuvo varias horas encendido y, entre otras cosas, se quemó ropa. Los peritos encontraron un pequeño trozo quemado de un bretel de corpiño.
También hallaron en el piso una muy pequeña gota de sangre de mujer, pero no se pudo extraer, por su poca cantidad y porque había sido varias veces lavado, el ADN de esa macha hemática.
Si bien todavía falta un largo camino por recorrer, el expediente Erica, que ya tiene 14.000 fojas, parece haberse encaminado al esclarecimiento.