Al repasar la hazaña, Dora señaló: "La cima era un hecho el día que fuimos convocados y dijimos '¡sí, hagamoslo!'. Sólo nosotros sabemos el sacrificio que implicó, comprometiéndonos con nuestros entrenamientos hace un año, separando peso a peso para poder llevar a cabo la expedición, dejando por muchos días a quienes amamos por esta causa".
Y le restó importancia al hecho de no llegar a lo más alto, poniendo en relieve el factor humano. "Fue un trabajo interior de cada uno en su encuentro con la montaña y la rudeza que ella nos demostró. Todo este conjunto de cosas y muchísimas más son la verdadera cima. Aprendimos mucho", resaltó el orgullo varelense.
Es que, durante la ascensión, la expedición debió soportar muy bajas temperaturas, tremendos vientos y una sensación térmica cercana a 45 grados bajo cero. De hecho, decidió anticipar su regreso a causa del pronóstico desfavorable.
Por su parte, Coló, que además de la de la fundación llevó la bandera de Florencio Varela a la cúspide del Aconcagua, expresó que "más allá de que me gusta, la ciudad es mi lugar en el mundo. Miro esta bandera y la siento con los ojos que deseo. Me gusta mi lugar".
De todos modos, la heroína no descarta regresar a la montaña. La causa sigue adelante y, durante lo que resta de la temporada, la intención es llegar con el estandarte a la cumbre, tal el objetivo de la cruzada. Mientras tanto, las donaciones se siguen recibiendo en el sitio web
http://www.fundacionflexer.org.