Es rato encontrarlo sin estar en el aire, ya que hace radio a la mañana y bastonea dos programas de TV. Pero este “jugador de toda la cancha” en los medios admite tener su vida cronometrada pero dice que sabe cómo desenchufarse.
A modo de paralelismo, Santiago del Moro (35) es la versión más cercana a Sarmiento. Claro, hablando de los medios de comunicación. En Radio Pop conduce Mañanas Campestres, por las tardes está al frente de Infama en América 2 y, en el prime time, se encarga de comandar Intratables, por la misma emisora. Imparable, el multifacético conductor siempre va por más. "Falté sólo cuando tuve a Cata, mi primera hija, y una vez que me tomé fin de año. No me he ido ni de vacaciones, trabajo todo el tiempo. Tengo una estructura familiar muy bien armada y me ha bancado en todo. Hay gente que me quiere y contiene. En este momento tengo una vorágine de laburo que es tremenda. ¿La verdad? Tengo una vida muy organizada, está cronométricamente pensada".
- ¿No te estresa tanta organización?
- Sé hacerle frente a esta situación muy estresante. Trato de vivir el día a día y no pensar mucho en que estamos recién en mayo. Laburar me retroalimenta mi energía. Todo el tiempo trato de cuidarme. Tengo una ventaja muy grande que es que soy un pibe muy sano. No consumo nada, no tomo nada, ni siquiera pastillas para dormir, nunca quise caer en ésa. Cuando mirás alrededor y ves que hay gente que la pasa tan mal o que no tiene laburo, mirás al cielo y entendés que sos un afortunado. Toda la vida deseé esto, así que ahora trato de disfrutarlo.
-Sos fácil para trabajar pero, ¿cómo sos en tu casa?
-Lo bueno que tenés conmigo a nivel pareja es que no soy un tipo con el que puedas aburrirte. Hablo tanto durante todo el día que cuando llego a casa me cuesta un tiempo recuperar el habla, cuando eso pasa, charlamos. Soy un tipo tranquilo pero que trata de hacer divertida la relación. Hace muchos años que estoy con María y nunca me han pesado los años, para mí es todo el tiempo nueva la relación. Sé que en mi casa todo está en orden, todo funciona, está bien armado. Si llegara a casa con el nivel de estrés y de caos en el que vivo y fuera todo un quilombo, la pasaría muy mal. Lo que reconozco es que soy un poco desordenado.
- ¿Un poco?
-Un poco bastante, pero como tengo una mujer muy ordenada, eso se complementa. La gente que me ve tan prolijo vestido en la tele, es todo mentira, dejo todo tirado. Nunca me había puesto un traje en mi vida hasta el momento de enfrentarme a una cámara, lo mío es como un disfraz. Mirá como estoy vestido en el camarín (con jeans y remera), decí que los jeans no están rotos! - ¿Eso es sinónimo de rebeldía a algo o es lo que traés de Tres Algarrobos, tu ciudad natal?
-Es el que soy yo, el chico que se veía en Much Music hace muchos años. Marco muy bien las cosas. Terminé el laburo y sé cortar. Sigo en contacto todo el tiempo porque al tener tres programas al aire uno nunca para de producir pero ese disfraz, personaje, lo dejo ahí. Por eso tampoco le doy mucha bola a Twitter, para no seguir enganchado, para proteger mi esencia.
- ¿Y qué pasa cuando en la calle te paran cada dos pasos?
-Tengo una muy buena crianza y una ventaja que es tratar muy bien a las mujeres. Soy un tipo respetuoso del género. Me encanta trabajar con mujeres, me llevo bárbaro, me considero caballero y, en definitiva, eso tiene muy buena devolución por parte de la gente o, por lo menos, en lo que me han resaltado últimamente. Nunca me bardearon en público, nunca bloqueé a nadie en Twitter, me pueden decir cualquier cosa que está bien, nunca me lo tomo como personal pero, asimismo, no me agreden mucho o no me siento agredido. Con la calle tengo una relación espectacular, la radio me acercó mucho a la gente porque la imagen de la tele siempre es mucho más armada, fría. En cambio, la radio te desnuda, muestra realmente quién sos. Y cuando tuve un problema con algún famoso, soy super conciliador, que agarra el teléfono y habla, no tengo problema.
Así nos despedimos de Santiago del Moro, un verdadero remador de los medios que cosecha a diario unos 7 puntos con Infama y otros 5 con Intratables, nada mal para la pantalla de América. ¿Será por eso que lo quieren tanto?
"Me considero un empleado público"
"Me doy cuenta de que mi destino tuvo que ver con el remo, con que los programas estén pautados para uno o dos meses y terminar permaneciendo años al aire con la misma propuesta. En definitiva, tiene que ver con el laburo y con las ganas. Me proponen Intratables a principios de diciembre, había tenido una oferta para irme de América pero ya había arreglado seguir con Infama. Cuando me llamó Liliana Parodi diciéndome que necesitaba cubrir el verano y que a partir de marzo había pautados otros programas, me encantó la idea de Intratables y el estar a las diez de la noche en la tele, el verdadero prime time de la pantalla chica. Había estado a las ocho y media y cuando me dijeron que ahora iba a las diez de la noche, me dio un poco de temor. No es que no me tenga fe, al contrario, me tengo mucha fe, creo mucho en mi laburo pero decía qué iba a hacer. Rápidamente se formó un equipo hermoso y me pasó algo increíble cuando hicimos el piloto, la química ya funcionó. Todo empezó a fluir y me di cuenta de que había algo grande, que no era un programita de verano. Largamos, poco a poco nos fuimos instalando y el programa fue encontrando identidad. ¿Qué siento cuando a Intratables lo comparan con Bendita? Bendita es un programa que amo porque trabajé ahí durante un par de meses y Beto (Casella) es un tipo al que respeto. Al principio, las comparaciones iban a estar pero rápidamente el programa fue por otro lado, fue encontrando otro carril. Se quiso recuperar ese espíritu de programa de archivo en el cual América había sido un peso pesado como fue en su momento TVR o Indomables pero con mucho vivo. Poco a poco fuimos encontrando otra identidad, tenemos mucho debate político, social y, por supuesto, de espectáculo. No creo que Intratables se parezca mucho a Bendita. Son dos programas excelentes y lo bueno de ir a horarios diferentes es que hace que haya público para todos y la gente puede ver a los dos programas", definió Santiago. i
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