El interprete estrenó "Acorralados" -el drama de un jubilado
en 2001-, tiene dos peliculas en gateras y esta de gira nacional con "La Noche
del Angel".
El estreno en cine de "Acorralados", de Julio Bove, así como una gira por el interior y dos películas -una ellas coproducción con España en la que interpretará nada menos que a Jorge Luis Borges-, multiplican a Federico Luppi.
Comprometido con los tiempos que la ha tocado vivir, el protagonista de películas como El Romance del Aniceto y la Francisca, La Patagonia Rebelde y más cerca de Fase 7, es figura central de Acorralados, el ¬ film que dirigió Juan Carlos Desanzo pero terminó ¬ firmando su guionista, el argentino radicado en Estados Unidos, Julio Bove.
Es el relato que tiene como eje el drama de Antonio, un pianista solitario y jubilado, que en 2001 es víctima del corralito, y piensa que amenazando con hacer estallar una granada dentro del banco, podrá recuperar sus depósitos, y de alguna forma hacer justicia, en el que también participa Esther Goris.
“La película es de 2008 (se estrenó hace varias semanas y sigue en Espacio INCAA), y tuvo muchos problemas durante su rodaje, y se quedó corta, con muchas escenas por filmar; el guión era bueno pero a veces ocurren estas cosas y lo que me sorprende es que nadie me haya explicado por qué Desanzo se retiró”, asegura el actor.
“Ahora estoy de gira con La Noche del Angel, de Furio Bordon, una obra que me interesaba y seguí durante bastante tiempo y al ¬final conseguí”, dice satisfecho a propósito de la pieza que protagoniza con su mujer, la actriz española Susana Hornos, y Nehuen Zapata.
“Hay dos edades en el hombre en las que está indefenso, la niñez y la vejez, y aquí se trata de un viejo actor en decadencia, que tuvo algún momento de gloria, que tiene una hija terapeuta y un adolescente que es paciente de la hija; la obra habla del amor, del afecto, del tiempo que pasa, la gloria efímera, los límites reales, como el de que terminada la sesión aparece la vida real con sus implicancias tan tremendas”, explica Luppi.
“Hay bastante humor, una mirada un poco sardónica sobre el mundo actoral, sobre las competencias internas, la fatuidad, del falso glamour, de cómo los actores solemos en términos muy generales ocultar las dificultades del trabajo, cuando no lo tenemos aparentamos que sí y muchas otras”, explica.
En cuanto al momento de España, Federico Luppi opina: “Nosotros los argentinos, que vivimos en el sube y baja tantos años tenemos cierto training, que no es una virtud”.
“Recuerdo a los españoles que en 2001 y 2002 nos decían que tenían inflación cuando era del 2,1 por año y yo les respondía: ‘Ustedes no saben lo que es inflación’. Estaban tan soberbiamente instalados en la comodidad del ladrillo, que por otra parte fue su única industria próspera, que ahora no saben qué hacer”, dice.
“Allí todo se derrumbó de manera escandalosamente fatal. Me da mucha tristeza, porque en términos conceptualmente ordenados, España no hizo las cosas mal, pero esta cuestión de cómo uno se acostumbra rápido al colchón de lo cómodo, a que el consumo desmedido es normal, es peligroso”.
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