Fuiste mi orgullo, mi mejor amigo, mi debilidad, mi todo y ahora sos nuestro "Ángel". Siempre te dije que eras puro y especial. Gracias por cuidar tanto a mamá, papá, Sole y familia. Gracias por amar tanto a mi mujer o mejor dicho a tu hermana, porque para vos, Gime, era eso. Ella también te ama. Gracias por unirnos, una vez más, antes de volar. Gracias por ser tan incondicional como hermano y amigo. Guíame hermano, dame la fuerza. Acá estoy para seguir sosteniendo esta familia que no te para de extrañar. Espalda con espalda, como siempre. Somos uno. Te amo para siempre, San.