Fue precisamente con
La Historia Oficial (1985), de
Luis Puenzo, que
Alterio se pudo dar el lujo de contarse entre los actores premiados por la
Academia de Artes Cinematográficas de Hollywood. El galardón le significó a la coprotagonista,
Norma Aleandro, la apertura de su carrera en Hollywood que continuó con
Gaby, mientras que Puenzo consiguió un jugoso contrato para dirigir
Gringo Viejo.
Pasaron trece años hasta que un filme argentino lograra llegar hasta los nominados de la Academia. Fue la película
"Tango, no me dejes nunca" (1998) de
Carlos Saura, protagonizada por
Miguel Ángel Solá y
Mía Maestro, la encargada de romper el maleficio aunque, lamentablemente, volvió con las manos vacía. Eso sí,
Mía Maestro se quedó en Hollywood y concretó una carrera de ensueño.
La siguiente gran oportunidad no tardó en llegar y fue de la mano de un gran copnocedor de Hollywood como Juan José Campanella quien con
El Hijo de la Novia (2001) logró juntar a Norma Aleandro, Rocardo Darín y...
¡Héctor Alterio!. A pesar de pesar del dram team, que logró una película excepcional, la película corrió igual suerte que la selección en Japón y se volvió sin premio en el 2002. Eso sí, Darín quedó catalogado como "el gran actor argentino" y pasó a ser una suerte de "actor" fetiche de todos los directores argentino.