Y al ratito subió la apuesta y fue durísimo con Alfano: "Con Ana no le creímos porque el arrepentimiento empieza por casa. Ella dijo que yo tenía H.I.V, hay que hacerse cargo". Los dichos de Pachano eran en referencia a que Alfano había aclarado que no recordaba haber revelado esa conversación acerca de la enfermedad del coreógrafo y ahí Aníbal fue más duro aún: "¡Cómo no te vas a acordar si hablaste de la enfermedad de alguien en privado!" En medio de ese descargo salió por teléfono Alfano, más mística que nunca, y trató de amigarse: "Yo aprendí muchas cosas, hay que hablar. Yo no lo hice en su momento porque me alteré porque se dijeron cosas que yo no hice. Uno puede avanzar y reunirse con sus enemigos sabiendo que ellos te muestran algo para aprender. No me siento ni buena ni santa, soy una pecadora más, no me siento especial, sólo un ser que aprende. Yo perdono sin que me lo pidan, puedo dialogar, pero no lo llamé antes a Aníbal por timidez".