El arranque fue a puro bait con señuelos de paleta escalonada NG y Super Shad Rap. Dorados de 3 y 4 kilos hacían de las suyas y alrededor de las 10 ya habíamos tenido más de 5 piques cada uno, concretando unas 6 capturas, las cuales fueron devueltas luego de las fotos de rigor. De repente, Faustino Romero siente una fuerte bajada y el guía le pregunta: “¿Enganchaste?”.
La respuesta fue: “Noooo, es pescado, es pescado” y allí comenzó una batalla titánica. Mientras Romero armaba su clavada y veía curvarse su caña al límite mientras el pez sacaba multi, Jesús y Miranda sacaron sus señuelos del agua despejándole la cancha de pesca.
Nunca hubo salto, por lo que se armó la teoría de que fuera un surubí. Finalmente, vimos que estábamos en lo cierto, cuando una enorme cabeza asomó de la profundidad. Fin de la pelea izando la pieza de la cola con maestría (¡genio Matías!) y tras las fotos de rigor, la pieza, de unos 8 kilos, fue devuelta.
El resto de la mañana continuó a puro pique intercalando modalidades como el bait casting, el spining y carnada (morena) hasta las 14, hora en que nos juntamos con compañeros de Trenque Lauquen que estaban en la otra embarcación a comer el tradicional dorado asado en la isla y a descansar unos momentos.
Por la tarde buscamos una zona donde habíamos visto sábalos acardumados siendo arrinconados contra costa por los dorados. Con equipos livianos, señuelos de superficie y tratando de no enganchar, hicimos un pescón, pinchando 30 ejemplares en unas 4 pasadas, cuyo peso estimado estaba entre los 4 y 7 kilos.
Así se fue la primera jornada, recorriendo lugares conocidos como El Toro, La 14 o Lo de Chero, entre otros, en los cuales tuvimos más de una centena de piques, subiendo unos 20
ejemplares de variado porte, pero todos con vigor y potencia y a la vez disfrutando de una temperatura de hasta 27 grados.
Luego de la cena de camaradería, una revisión de equipos, acomodar los triples y descansar unas horas, iniciamos la segunda jornada, otro día glorioso. Los dorados desde temprano
nos dieron grandes alegrías.
Matías cobró algunos pirayús con mosca, en una zona de abundantes doradillos de 2 kilos que se disfrutaron a pleno con equipos muy livianos. Por la tarde, todo lo contrario, armamos equipos más pesados, para pescar con leader de 50 cm. y morena encarnada en anzuelo 8.
Fue una esta: los tres miembros del equipo pescaban a la vez haciendo que Matías tuviera que multiplicarse para atender a todos desenganchando piezas.
Sencillamente, sólo resta decir que Esquina está pasando por un momento excepcional para pescar las especies más cali cadas del Paraná Medio, y que salir en su busca con la gente de Matute Pesca es un doble placer, pues al de la pesca le sumamos el de su cordial atención. Vaya y disfrute.