En el caso de la fragata, amarrada en Ghana desde hace 75 días, fue el Tribunal del Mar quien se pronuncio a favor del gobierno argentino. En el caso de la ley de medios, ha sido el juez Horacio Alfonso el que decidió concederle estatuto constitucional a dos artículos de la citada norma, oportunamente impugnados por quienes se sintieron legalmente vulnerados. Así es la justicia cuando priva la cordura y la cultura de la juridicidad. ¿Qué es la juridicidad? El lector de DIARIO POPULAR tiene derecho a hacerse esta pregunta. La historia demuestra que en innumerables oportunidades los fallos de los tribunales dejan descontentos a una o ambas partes. Estimulada por trasnochadas interpretaciones ideológicas e instalado en el despecho permanente, el Gobierno tendió siempre a cazar fantasmas y a visualizar tremebundos enemigos. Lo de la fragata se resuelve y volverá al país tras el accidentado episodio de Ghana. Lo de la Ley de Medios no es tan contundente porque es inevitable que el Grupo Clarín se defienda en la justicia y la urgencia oficial se seguirá diluyendo. Pero, ¿son acaso estos temas los más importantes que se viven en el seno de la sociedad ahora mismo? Me temo que no. Antes bien, creo que el ruido con el que tradicionalmente se ensordece la Argentina no permitió calibrar en toda su magnitud el desastre callejero del miércoles 12, una secuela de horrores que rápidamente fue tragada por la ya anestesiada sensibilidad nacional, como si nada grave hubiera sucedido.