De los 18 diputados que se negaron a beneficiar a esas familias heridas de muerte de 1975, 16 son kirchneristas (Herman Avoscan de Río Negro, María del Carmen Bianchi de Ciudad de Buenos Aires, los bonaerenses Gloria M. Bidegain, Remo G. Carlotto, Andrea García, Leonardo Grosso y Adela Segarra, los correntinos Araceli Ferreyra y Roberto F. Ríos, los cordobeses Fabián M. Francioni y Carmen R. Nebreda, la riojana Griselda N. Herrera, el sanjuanino José R. Uñac, los chaqueños Sandra M. Mendoza y José R. Mongelo, y la misionera Julia A. Perie. También se opusieron al beneficio a las víctimas la bonaerense Nora G. Iturraspe y el santafecino Antonio Riestra, del partido Unidad Popular, cuyas figuras principales son Víctor De Gennaro y Claudio Lozano, aliados de Hermes Binner en el Frente Amplio Progresista. De Gennaro, coherente toda su vida, votó a favor, mientras que para sus compañeros esos soldaditos formoseños no merecían ser homenajeados. La izquierda dentro del kirchnerismo ni aprobó ni votó en contra, se abstuvo (el caso de Carlos Heller, Gastón Harispe, el ex radical, ex frepasista y ex lilista Carlos Raimundi, y Juan Carlos Junio), lo mismo que hicieron aliados de Binner como Lozano y Liliana Parada. Se abstuvieron igualmente tres mujeres de alineamientos diferentes, la “pinosolanista” Alcira Argumedo, la peronista Graciela Camaño, y la ex Secretaria de Ciencia y Técnica del presidente Fernando de la Rúa y hoy cristinista, Adriana Puiggrós. Hay que decir, empero, que afortunadamente votaron a favor del beneficio, kirchneristas de tiempo completo como Andrés Larroque, Carlos Kunkel y Roberto Feletti. También debe consignarse la deprimente ausencia de Ricardo Alfonsín, Elisa Carrió, Ricardo Gil Lavedra y Margarita Stolbizer, que ojalá hayan tenido razones valederas para no ir al recinto.