La participación del clavadista alemán recordó a la de Eric Moussambani, nadador de Guinea Ecuatorial, en Sydney 2000. Si bien las circunstancias fueron bien distintas, repararando en que se trataba de un deportista que carecía de las marcas mínimas para participar de una cita olímpica (fue beneficiado por un sistema de clasificación para países en desarrollo), las semejanzas están en lo insólito de las actuaciones. Entonces, Moussambani nadó la prueba de los 100 metros libres en 1:52 segundos, más del doble que sus competidores.