El siguiente paso sería identificar a la niña, pero ellos dijeron que no tenían algún familiar con esas características que hubiera fallecido hace poco ni hace mucho tiempo, los vecinos tampoco sabían nada, así que, por el momento el caso quedó ahí. Pasaron siete meses antes de que trascendiera que, antes de que esa familia se pasara a vivir a esa casa, habían habitado allí otras personas, que tenían una hija de ocho años, la cual falleció de leucemia en un hospital.
Tres años después, en 2008, los papás de la nena manifestaron que no tenían idea de que los nuevos inquilinos habían tomado una imagen donde aparecía la difunta, sino porque en su nueva casa habían estado viendo con frecuencia la silueta de su hija, con un semblante muy triste e incluso, la habían escuchado gritar y llorar. Cuando se descubrió que ellos habían vivido en el mismo fraccionamiento de Umán, se relacionó que las apariciones en la casa de Vergel y la imagen tomada en Umán años antes, correspondían a la misma niña, de nombre Sofía Peraza Huchim, quien luego de unos años más, sin algún motivo aparente, dejó de manifestarse ante sus papás. Ellos conservan una copia de la foto que tomó la familia de Umán y está en un altar junto a una foto en vida de Sofi, junto con unos veladores, unas galletas de chocolate (sus favoritas) y una muñeca Barbie.