En Racing se plantean el objetivo de clasificar a un certamen internacional para intentar disimular el fracaso deportivo que significó el primer semestre del año, por la caída en el clásico de barrio, la eliminación de la Copa Argentina y la pronta marginación de la pelea por el título del torneo Final.
El año pasado, Racing volvió a sumarse a la competencia internacional, al clasificarse a la Sudamericana, después de nueve años, porque su última participación en un torneo continental había sido en la Copa Libertadores del 2003, cuando quedó eliminado, invicto, en los octavos de final, al caer en la serie de penales, frente a América de Cali. Pero lo curioso fue que para esos duelos con Colón, Zubeldía no puso todos los titulares, porque le dio prioridad al torneo local y los resultados estuvieron a la vista, pues la eliminación se generó a partir de sendas derrotas, en los choques de ida y de vuelta.

El año pasado, la Copa Sudamericana era una competencia secundaria, de valor. Y ahora, se busca maquillar la pobre campaña del equipo en el primer semestre del año, mencionando el que el objetivo de acá hasta el final de la temporada pasa por clasificar a un torneo que el año pasado no fue tomado con seriedad, pese a los dividendos económicos que entregaba y a que también ofrecía una plaza (que tomó Tigre) para la Copa Libertadores.

La realidad es que el fracaso está golpeando a la puerta de Racing en este semestre. Primero, fue el cachetazo en el clásico con Independiente, con una pálida imagen del equipo y una falta de actitud insoslayable de parte de los jugadores. Después, la sorpresiva eliminación de la Copa Argentina, en el debut, ante Tristán Suárez, de la Primera B. Y por último, al sacar dos puntos en los últimos tres partidos, se fue el tren del campeonato, a tal punto que ahora se busca un premio consuelo en la clasificación a la Copa Sudamericana.