Las chances para dar la vuelta están y queda en River expulsar a los "no puros" para quedarse con el Final. Los puntos perdidos se lamentan, pero la presencia de Ramón en el banco invita a seguir soñando.
Lamentablemente River no depende de River. Porque si bien la mayoría se hizo simpatizante temporal de Unión en la última fecha, habrá que prenderle velas a Rafaela y Argentinos para que la Crema corte el buen presente futbolístico de la complicada Lepra y el Bicho le pique donde más le duela a Newell's. Por la década del 90 la famosa novela futbolera de la tarde llamada Cebollitas cantaba que "bancarse ser segundos también es ser campeón", pero la realidad es que por los pasillos del Monumental terminar como escolta no sirve de nada.
De a poco, en "la casa del Torneo Final", los participantes se fueron bajando. Lanús demostró que solito se fue complicando los trámites en el certamen. Pero queda en manos de River, según el lenguaje Gran Hermano, hacerle la votación fulminante para terminar abriéndole la puerta de salida de la competencia. Hasta las últimas instancias el Millonario va a dar pelea. A dos fechas del final, el balance riverplatense arroja números positivos aunque, en el fondo, queda un resabio provocado por los puntos perdidos tontamente en el camino. De todas formas para ganarse la medallita a la honestidad hay que reconocer que en La Banda, con su ancha espalda de equipo histórico, los partidos con la mentalidad bien ganadora "made (hecha) in Núñez" se cuentan usando los dedos de una mano.
La victoria clásica ante Independiente, además de empujar un poquito más al Diablo hacia el infierno del descenso, llena el alma y la mentalidad ganadora del Millo. Mientras todos los grandes del fútbol argentino ya piensan en pasar la escoba para el próximo torneo o se conforman con haber clasificado a una copa internacional, en River a estas alturas se sigue teniendo la mente en el campeonato local. Las matemáticas son irrefutables, y la ilusión del hincha también. No hay con que darles. Porque no es imposible dar la vuelta, aunque alguna deuda futbolística todavía queda. Por más que se vea en la otra vereda a un Newell's abusador que se aprovecha de los equipos ya descendidos, la presencia de Ramón le saca a la mayoría de los hinchas alguna sonrisa pícara esperanzadora.
De los segundos nadie se acuerdo. Holanda del 74, el Huracán de Angel Cappa para no ir tan lejos en el tiempo. El conformismo es bueno para aquellos que no están muy acostumbrados a pararse en el escalón más alto de un podio pero, en River, la palabra "segundo" no existe. Viendo lo que se le viene al equipo de Ramón las ilusiones y las posibilidades están. Además, hay que tener en cuenta el famoso invicto del riojano tiene una amnesia de derrotas que, por suerte, viene durando 39 fechas en su segundo hogar ubicado en Figueroa Alcorta y Udaondo. Es reiterativo pero, en estas instancias es donde la historia y épocas gloriosas deben pesar porque no es lo mismo que al puntero lo persiga un equipo cualquiera a que le siga el rastro River, esa institución con alcurnia ganadora y que solo sabe de primeros puestos.
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