Juntos ganaron seis títulos, entre torneos locales e internacionales, y jamás perdieron un partido de Libertadores en Brasil. Con el regreso de ambos, Boca se ilusiona con afirmar su condición de Rey de Copas.
En el momento justo, cuando más se necesitaba, apareció la dupla del éxito, Bianchi-Riquelme, para dejar a Boca instalado en Cuartos de Final y con el sueño intacto de ir por otra Copa Libertadores. El técnico aportó su cuota, con un planteo inteligente, prolongando así su racha positiva en tierras brasileñas; y el enganche, con un golazo de su sello y un manejo de los tiempos espectacular, a la medida del compromiso. Y ahora, entre los dos, irán en busca de un nuevo título, el séptimo de esta sociedad acostumbrada a codearse con la gloria y que parece no tener barreras en cada intento.
La dupla arrancó a mediados de 1998, con la llegada de Bianchi a Boca, cuando el entrenador decidió ubicarlo como enganche titular, dándole toda la confianza. Y no le erró, porque desde ahí en más el xeneize arrancó una era espectacular, ganando el Apertura de manera invicta y luego el Clausura.
Ya en el plano internacional, festejaron su primera Libertadores en el 2000, marcando terreno en Brasil, en la final ante Palmeiras; y doblegando a Real Madrid de España, en Japón, para levantar también la Intercontinental. Completando el año con el título del Apertura. Y al siguiente, volvieron a dominar América, dejando otra vez en el camino a los paulistas, en semis, y a Cruz Azul de México en la final.
La frustración vivida ante Bayern Munich de Alemania, en Japón, fue la separación, porque Bianchi decidió dar un paso al costado, no renovar su contrato. Y aunque volvió en 2003 para ganar todo, ya no estaba Riquelme, que en ese momento brillaba en Barcelona; el que a su vez volvió en 2007 para ganar otra Libertadores, pero con Miguel Angel Russo de entrenador.
Ganadores por separados, potenciados en pareja, forman una sociedad inquebrantable, al punto que éste regreso de Bianchi motivó que El Diez diera marcha atrás en su decisión de no jugar más en Boca. "Bianchi me quiere un montón y yo también lo quiero a él. Está contento y ojalá sigamos igual. Creo que juntos no hemos perdido nunca en Brasil. Nosotros somos un grupo y él es el jefe. Tenemos al mejor técnico de la historia de nuestro club y lo estamos disfrutando mucho. Él me ha enseñado a ganar con esta camiseta y le voy a estar agradecido de por vida", dijo Román.
"Todos conocemos como es.Román. Fue una lástima que paró siete meses, porque hoy estaría mucho mejor. Físicamente llegó con lo justo y aguantó por lo que es él. Sabe utilizar el balón como los mejores y para nosotros es muy importante. Los que critican a Riquelme tienen que saber que es un muy orgulloso, no hay que extrañarse de nada", dijo el DT.
Una dupla explosiva, ganadora, que ilusiona a todo el Mundo Boca con otra copa para sus vitrinas.i
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