Pese al baldazo de agua fría, el Halcón no bajó los brazos y desniveló nuevamente tres minutos después. Tomás Martínez nuevamente apareció en escena para asistir a Bordagaray que recogió el balón a la altura de la medialuna, hamacó el cuerpo para sacarse la marca de encima y sacó un derechazo seco que se clavó en el ángulo superior izquierdo de Montoya. Explosión en las tribunas, tranquilidad para un equipo que venía haciendo bien las cosas dentro del campo de juego.
La buena conexión de Isnaldo y Bordagaray en un contraataque bien ejecutado estiró la ventaja para el dueño de casa. Fue el ex Newell's el que la manejó y cedió para el Memo ante el desesperado retroceso del fondo de Rafaela. El ex Argentinos Juniors, nuevamente con un buen movimiento, devolvió para que el rosarino decretara el 3-1. Merecido por lo realizado por el dueño de casa que pudo haberse ido al descanso con otro gol más en su haber.
El segundo tiempo estuvo de más. Con la diferencia de dos goles a su favor y el desgaste realizado durante los primeros 45 minutos bajo el agobiante calor, el combinado de Holan salió a jugar el segundo tiempo con la premisa de bajar el ritmo del encuentro y esperar agarrar mal parado al rival con alguna contra.
Esta situación derivó en un cotejo aburrido, lejos de las zonas de definición y con pocas chances lastimar la resistencia de los arqueros.
Eso sí, en la única seria que tuvo el Halcón -que terminó con diez hombres por la expulsión de Maximiliano Calzada por un golpe sin pelota-, Chicho Stefanelli puso cifras definitivas con una definición cruzada tras pase de Hernán Fredes.
Buen triunfo del Halcón en casa, que parece haberle encontrado solución al tema de la falta de efectividad -déficit que lo tuvo a maltraer la temporada pasada- y que disfruta junto a sus hinchas de la certeza de saber que va por buen camino.